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domingo, 29 de enero de 2012

Religion Clei

CLEI 3   RELIGION
El Bien y el Mal.
 Desde que nacemos, escuchamos y aprendemos diferentes términos que se convierten en cotidianos y cuyo uso se presta para diferentes situaciones. Dos de esos términos son el bien y el mal.
Normalmente utilizamos estas dos palabras como si tuvieran vida propia.
Para “el bien” existe una personificación muy difundida en el mundo: Dios. Por otro lado, “el mal” es personificado por Satanás.
¿Pero acaso estas dos palabras quieren decir en verdad que existe una polarización notable y real plasmada en dos personajes contrarios como lo son Dios y Satanás?
Usualmente si algo bueno sucede o consideramos alguna acción como digna de ser calificada como buena, automáticamente es atribuida a Dios. Y lo mismo para la asociación del mal con Satanás. Pero esto no constituye más que una abstracción necesaria para muchos en el sentido que permite separar unas acciones de otras.
El problema es que cuando se agrupan los conceptos mediante sistemas artificiales y, en este caso, muy subjetivos, se corre el riesgo de sesgar los diferentes hechos naturales y sociales, logrando únicamente una peligrosa confusión.
Desde tiempos inmemoriales, el ser humano fue creando gradualmente seres imaginarios que, en una etapa inicial, representaban a la naturaleza misma, y posteriormente otros seres que cubrían necesidades y aplacaban temores. Con esto, fueron atribuyéndose poco a poco características y comportamientos humanos a estos seres.
En una tercera etapa, estos seres fueron utilizados para manejar grandes masas de gente, es decir, con fines políticos y de poder.
Pero, evidentemente, cada nueva etapa mantuvo casi intactas las características de las etapas anteriores, y esto se hace evidente cuando vemos cuál es el concepto de Dios o Satanás en la actualidad: seres que de maneras distintas pero complementarias, han sido y son utilizados para mantener un orden general entre las naciones y en los círculos sociales reducidos; seres que dan consuelo o proveen castigo eterno; seres que representan aún a la naturaleza misma, ya que pueden ser encontrados y asociados con cualquier cosa o ser vivo existente en nuestro planeta. Pero, como Dios es el que representa el bien, tenía que existir una contraparte: Satanás.
Y este patrón lo podemos ver en diferentes culturas a lo largo de la historia humana. Cada cultura representa el bien en uno o más dioses y el mal en otros tantos.
Ahora, el concepto religioso del bien y el mal es absoluto, es decir, tajante y con fronteras muy delimitadas. Y es este el gran problema.
El concepto religioso define el bien como las cosas que ha mandado Dios que hagamos, y el mal como las que no. Todo esto se basa principalmente en libros como la Biblia, el Corán y otros.
Claro, decir que amar a los padres es bueno, es algo que nadie puede negar. Y lo dice en la Biblia. Pero, aprobar la esclavitud o la venganza es algo que se considera universalmente como algo malo. Sin embargo, el Dios de la Biblia ordena estas dos cosas.
Como podemos ver, la concepción religiosa del bien y el mal es muy subjetiva y altamente contradictoria.
Por otro lado, el bien y el mal se pueden analizar mejor desde un punto de vista de que la moral es un producto de la evolución del comportamiento humano: normas consensuadas que permiten un mayor beneficio y menor perjuicio a cada individuo que vive en una sociedad dada.
El bien y el mal son conceptos relativos y percibidos como tales (es decir, como bien o como mal) según la óptica de cada grupo cultural o social.
Si una persona hace daño a otra está mal, porque consensualmente ha sido determinado así, pero no quiere decir en lo absoluto que dicha persona ha sido movida por algún ente maligno portador de todo el mal existente.
El bien y el mal no son algo palpable ni algo que exista como tal. Son sólo conceptos relativos y que solo tienen sentido bajo el razonamiento humano.
Son abstracciones creadas para clasificar formas de comportamiento o causas de este. Son conceptos tan relativos como el frío o el calor, o lo claro o lo oscuro.
Lo que debemos dejar de hacer es pensar que el que hace el bien está guiado por algún ente portador de todo el bien del mundo, y el que hace el mal lo está por algún ente portador de todo el mal. Esta actitud sólo genera odios, discriminación y más ignorancia de la que ya existe en este mundo.

Clave para distinguir el bien del malBenedicto XVI, 24 julio 2207
Un mundo en el que Dios no existe se convierte en todo caso en un mundo de la arbitrariedad y el egoísmo,

Para comprender la línea de demarcación entre el bien y el mal hay que escuchar la voz del Creador.  Sólo si aparece Dios hay luz, hay esperanza . Nuestra vida tiene un sentido que no podemos inventar nosotros, nos precede, nos lleva.

Hoy la moral y la religión «prácticamente han sido expulsadas» y «el único criterio último de moralidad y también de religión es el sujeto, la conciencia subjetiva que no reconoce otras instancias». «Pero de este modo el sujeto se convierte en una realidad aislada y cambian día a día los parámetros» de la vida moral.

Hoy se confunde el bien y el mal «con sentirse bien o sentirse mal» «Al final, sólo decide el sujeto, con su sentimiento, sus experiencias, con los eventuales criterios que han encontrado».

El Papa invitó a presentar los caminos que incluso la «conciencia laica puede ver fácilmente y a tratar de guiar hacia las voces más profundas, a la voz de la conciencia, que se comunica en la gran tradición de la oración y de la vida moral de la Iglesia.

«En la tradición cristiana, «conciencia» quiere decir «con-ciencia»: es decir, nuestro ser está abierto, puede escuchar la voz del mismo ser, la voz de Dios».  «Por tanto, la voz de los grandes valores está inscrita en nuestro ser y la grandeza del hombre consiste propio en el hecho de no estar encerrado en sí mismo, en no quedar reducido a lo material, cuantificable, sino en estar abierto interiormente a lo esencial».

«En la profundidad de nuestro ser podemos escuchar no sólo las necesidades del momento, no sólo lo material, sino también escuchar la voz del mismo Creador y de este modo se puede conocer qué es el bien y qué es el mal». «Pero, obviamente esta capacidad de escucha debe educarse y desarrollarse». «Y precisamente éste es el anuncio al que estamos comprometidos en la Iglesia: desarrollar esta capacidad elevadísima donada por Dios al hombre de escuchar al voz de la verdad, la voz de los valores»
Aunque parezca increíble, en el fondo del sí mismo existe la bondad, no la maldad.
Si observamos lo que ocurre en el mundo a nuestro alrededor podemos ver todos los días hechos de violencia, agresividad, muerte y destrucción. Es difícil creer que no exista la maldad en forma absoluta.
Por el contrario, la maldad parece reinar en todos los órdenes de la existencia.
¿Qué es el bien?, porque lo que es bueno para uno puede ser malo para otro. ¿Es acaso el bien algo relativo a las circunstancias o el bien es absoluto?
Platón dice que el Bien es la idea suprema y que el mal es la ignorancia.
San Agustín pasó gran parte de su vida cuestionándose sobre la existencia del mal, hasta que leyó a Platón y a San Pablo y se pudo convencer que el mal no existe, que no es en sí, no tiene Ser, que el mal es ausencia de bien.
Aristóteles considera una acción buena aquella que conduce al logro del bien del hombre o a su fin, por lo tanto, toda acción que se oponga a ello será mala.


Para Aristóteles, la bondad es un atributo trascendental del Ser.
Sócrates identificaba a la bondad con la virtud moral y a ésta con el saber. La virtud es inherente al hombre que es virtuoso por naturaleza y los valores éticos son constantes, por lo tanto el mal es el resultado de la falta de conocimiento.
Con respecto a la existencia del mal, Santo Tomás de Aquino nos dice que al crear este Universo, Dios no deseó los males que contiene, porque no puede crear lo que se opone a su bondad infinita.
Nos sigue diciendo que el mal no fue creado, el mal es una privación de lo que en si mismo como Ser, es bueno; y el mal, como tal, no es querido tampoco por el hombre, porque el objeto de la voluntad humana es necesariamente el bien. El pecador no quiere el mal, lo que quiere es el placer sensible de un acto, que se supone malo, pero su fin no es hacer el mal. No hay voluntad alguna que quiera el mal como tal.
Agrega que Dios creó un Universo cuyo orden exigía la capacidad de defecto y corrupción por parte de algunos seres.
Nos propone que la justicia exige que el mal moral sea castigado y postula que el castigo existe no por si mismo sino para que el orden de la justicia sea preservado.
La libertad es un bien para Santo Tomás porque hace que el hombre se parezca más a Dios. Él no quiso el pecado, pero lo permitió en razón de un bien mayor, que el hombre sea libre y pudiera amarlo y servirlo por propia elección. No quiso el mal físico por si mismo sino en provecho de la perfección del Universo.
Krishnamurti nos dice que el Bien es el orden total y el Mal es el desorden. El orden, en relación a la conducta en el aquí y ahora, es virtud; y el desorden es no virtud, destructivo, dañino, impuro.
Krishnamurti nos dice que uno puede sentir en el fondo de si mismo que la bondad absoluta existe, o sea el orden verdadero, libre de prejuicios. No se trata de aceptar un patrón o modelo externo sobre lo que es ordenado y bueno, porque todo patrón externo produce conflicto con el sí mismo y el conflicto es origen del desorden.
Sostiene que somos el mundo y el mundo es lo que somos, que la conciencia del mundo es nuestra conciencia y si comprendemos esto habrá compasión verdadera por todo y por todos, y que esta compasión es la libertad.
Está convencido que la sociedad es el desorden organizado; y que la negación de la continuidad de la violencia y del rencor, es el Bien. La sociedad soy yo y si yo no cambio la sociedad no puede cambiar.
Para él el Bien es absoluto y el mal no existe. En el momento que afirmamos la existencia del mal absoluto esa misma afirmación es la negación del Bien. La bondad implica renuncia total del yo; y salirse del egocentrismo es alcanzar el orden completo, la libertad, y la bondad.
Orden para Krishnamurti, significa conducta en libertad y la libertad es amor y no placer.
DUALISMO

A diferencia del monoteísmo y del politeísmo, que se definen por sus posturas antitéticas acerca de la existencia de un único dios (con exclusión de cualquier otro dios) o de un panteón jerárquicamente ordenado de varios dioses, el término «dualismo» se utiliza para designar habitualmente una serie de doctrinas diteísticas caracterizadas por la existencia, sobre todo en el plano cosmológico de la creación del mundo, de dos principios en conflicto.
En este sentido, el dualismo se sitúa, desde un punto de vista tipológico, a medio camino entre las creencias politeístas y las creencias monoteístas. En realidad, como veremos, aunque no todos los historiadores de las religiones coinciden a la hora de hablar de «religiones dualistas» y prefieren considerar el dualismo como una forma de religión que surge y se consolida en las tradiciones religiosas más diversas, las religiones dualistas que examinaremos, y especialmente el gnosticismo y el maniqueísmo, se caracterizan por haber surgido en un terreno religioso típicamente monoteísta: el del monoteísmo de la tradición judeo-cristiana.
De modo que prescindiremos aquí del problema más general del dualismo etnológico y de sus variaciones y ramificaciones para centrarnos en las religiones históricas, surgidas entre los siglos II y III de nuestra era, que acabaron imponiéndose como ejemplos propios de religiones dualistas.

Para alcanzar el objetivo que pretendemos, bastará con limitarnos a observar que el problema del dualismo en el ámbito religioso está estrechamente vinculado al problema del origen del Mal y que, por tanto, es consecuencia del cambio fundamental ocurrido en diferentes tradiciones
religiosas en las que, mientras se va afirmando un creciente pesimismo cósmico y antropológico que ve en el Mal un componente esencial del orden constituido, al mismo tiempo, sobre el fondo de un cambio radical de la
concepción de lo divino, se tiende a exonerar a Dios de cualquier responsabilidad relativa al origen de este Mal, entendido como una realidad sui géneris, y dotado por ello de una consistencia ontológica propia.
Desde esta perspectiva, se consideran «religiones dualistas» aquellas religiones que, aun pretendiendo a su modo preservar la trascendencia absoluta y la unicidad del principio divino, en su intento de conciliar la existencia de un Dios absolutamente bueno con la existencia de un Mal radical del que Él no es de ningún modo responsable, han recurrido a un planteamiento teológico típicamente dualista, que presupone la existencia de dos principios divinos, uno de los cuales es la causa y el origen del Mal.
Tal como hemos visto, el zoroastrismo es una religión dualista, puesto que el dualismo constituye un elemento distintivo del mensaje originario del propio Zoroastro. Otras religiones típicamente dualistas, además de las que examinaremos, son el mandeísmo y los distintos dualismos que han surgido a lo largo de la historia del cristianismo medieval, desde el bogomilismo hasta el catarismo.
Tal como se desprende de la historia de estas religiones, existen básicamente dos formas distintas de relacionar el principio del mal con el principio del bien. Por una parte, como en el caso del maniqueísmo o de ciertas formas de catarismo, nos encontramos con una forma radical de dualismo, según la cual los dos principios tienen la misma consistencia ontológica y el principio del mal coexiste ab aeterno con el del bien; en general, en estos sistemas a un período inicial de separación le sigue un período —que es la base del origen mismo del cosmos y del hombre— en el que, a consecuencia de un «incidente» inicial, generalmente provocado por las fuerzas del mal, se produce una mezcla de los dos reinos, que es el origen de la historia misma del cosmos y del hombre. El objetivo de la escatología es explicar cómo se conseguirá la derrota definitiva de las fuerzas del mal, que quedarán separadas para siempre de las fuerzas del bien.
Por otro lado, como ocurre en ciertas formas de gnosticismo, nos encontramos con una forma de dualismo moderada: en este segundo caso el origen del mal, para no amenazar la unicidad divina, se sitúa en el seno de la propia divinidad. En cualquier caso, hay que señalar que las dos formas, expresiones propias del pesimismo religioso, tienen en común un impulso optimista básico, que consiste en la convicción del triunfo definitivo de las fuerzas del bien
MONOTEISMO
El monoteísmo es la creencia en la existencia de un solo dios. El término proviene de dos palabras griegas: mono que significa "solo" y theus que significa "dios".
En el monoteísmo, "dios" significa algo supremo, relacionado con ideas y conceptos filosóficos, distinto un ser personal con atributos antropomórficos, nombres, e incluso etnia. El monoteísmo contrasta con el politeísmo que es la creencia en la existencia de varios dioses. Las religiones monoteístas suelen oponerse abiertamente al politeísmo.


 
CLEI 4 RELIGION

¿Qué es la espiritualidad?
Cuando se trata de Dios y el hombre, sólo existe un lenguaje, y ese lenguaje es la espiritualidad.
La espiritualidad es la universalidad de la Verdad, la Luz y el Deleite. La espiritualidad es la necesidad consciente de Dios. La espiritualidad es la oportunidad constante de realizar y probar que todos nosotros podemos ser tan grandes como Dios.
Dios es Deleite. El Deleite es el hálito del alma. Dios no quiere ver el rostro de la tristeza. Dios nos dará la infinitud en el momento en que estemos dispuestos a ofrecerle tan sólo un destello del deleite de nuestra alma.
El mundo está afligido. Nosotros somos responsables de ello. Nuestros sentimientos de auto-interés y auto-importancia son totalmente responsables de ello. La conciencia individual debe expandirse. El hombre necesita inspiración. El hombre necesita acción. La espiritualidad necesita al hombre. La espiritualidad necesita cumplimiento absoluto. La espiritualidad posee el ojo interno que enlaza todas las condiciones de la vida con certeza interna.
El hombre puede hacer y deshacer sus condiciones externas mediante sus pensamientos espirituales. Para el que lleva a Dios en sus pensamientos y acciones, sólo para él, Dios es una Realidad viviente.
La espiritualidad posee una llave secreta que abre la Puerta de lo Divino. Esta llave es la meditación. La meditación simplifica nuestra vida externa y energiza nuestra  vida  interna. La meditación nos da una vida natural y espontánea. Esta vida llega a ser tan natural y espontánea que no podemos respirar sin tener conciencia de nuestra divinidad.
La meditación es un regalo divino. Es la aproximación directa, pues conduce al aspirante hacia Aquel de quien ha descendido. La meditación nos dice que nuestra vida humana es algo secreto y sagrado y confirma nuestra herencia divina. La meditación nos da un nuevo ojo para ver a Dios, un nuevo oído para oír la Voz de Dios y un nuevo corazón para sentir la presencia de Dios.
La vida espiritual no es un lecho de rosas, ni tampoco un lecho de espinas. Es un lecho de realidad e inevitabilidad. En mi vida espiritual veo el papel del diablo y el papel del Señor. Si el diablo posee la tentación, mi Señor posee la Guía. Si el diablo tiene oposición, mi Señor tiene Ayuda. Si el diablo tiene castigo, mi Señor tiene Compasión. Si el diablo me lleva al infierno, mi Señor me lleva al Cielo. Si el diablo tiene la muerte para mí, mi Señor tiene la Inmortalidad para mí.
Con la plenitud de nuestro corazón y con las lágrimas inundando nuestros ojos, debemos rezar a Dios. Debemos elevar nuestro objetivo tan alto como la realización de Dios, puesto que ese es el único propósito de nuestra existencia terrenal. Sri Ramakrishna dice: «Para ningún propósito ha nacido, quien teniendo el raro privilegio de haber nacido hombre, es incapaz de realizar a Dios en esta vida».
La ciencia ha logrado maravillas. No obstante, el alcance de su visión es limitado. Hay mundos más allá de los sentidos; hay misterios ocultos. La ciencia no tiene acceso a estos mundos; la ciencia nunca puede resolver estos misterios. Pero una figura espiritual puede fácilmente, con su visión interna, penetrar en estos mundos y sondear estos misterios. Y aún así, una figura espiritual es un auténtico idealista que no construye castillos en el aire sino que, mas bien, tiene sus pies firmemente plantados en la tierra.
La espiritualidad no es mera tolerancia. Ni siquiera es aceptación. Es el sentimiento de unicidad universal. En nuestra vida espiritual consideramos lo Divino, no sólo en términos de nuestro propio Dios sino en términos del Dios de todos. Nuestra vida espiritual establece firme y seguramente las bases de la unidad en la diversidad.
La espiritualidad no es mera hospitalidad con la fe en Dios de los demás. Es el reconocimiento y la aceptación absoluta de su fe en Dios como la propia de uno. Difícil, pero no imposible, puesto que esta ha sido la experiencia y la práctica de todos los Maestros espirituales de todos los tiempos.
La «Verdad» ha sido el problema de los problemas en todas las épocas. La verdad vive en la experiencia. La verdad en su aspecto externo es sinceridad, veracidad e integridad. La verdad en su aspecto interno y espiritual es la visión de Dios, la realización de Dios y la manifestación de Dios. Eso que respira eternamente es la Verdad. Incitador del alma es el grito de nuestros videntes Upanishádicos: Satyam eva jayate nanritam: "Sólo la Verdad triunfa, y no la falsedad". Bienaventurada es la India por tener este como su lema, su aliento de vida, su extenso mensaje de divinidad universal.
La espiritualidad no va a ser hallada en los libros. Aunque exprimamos un libro no vamos a obtener espiritualidad alguna. Si queremos ser espirituales, tenemos que crecer desde dentro. Los pensamientos y las ideas preceden a los libros. La mente levanta a los pensamientos y a las ideas de su sueño. La espiritualidad despierta a la mente. Una persona espiritual es la que escucha los dictados de su alma, y a la que el temor no puede torturar. Las opiniones del mundo son demasiado débiles para atormentar su mente y su corazón. Ella conoce, siente y personifica esta verdad.
Por último, tengo un secreto abierto para los que quieran emprender la vida espiritual. El secreto abierto es este: pueden cambiar su vida. No necesitan esperar años, ni siquiera meses para este cambio. Este se inicia en el momento en que uno bucea en el mar de la espiritualidad. ¡Intenten vivir la vida de la disciplina espiritual por un día, ¡un solo día! Están llamados al triunfo.

FE

La fe es, generalmente, la confianza o creencia en algo o alguien.[1] Puede definirse como la aceptación de un enunciado declarado por alguien con determinada autoridad, conocimiento o experiencia.
Las causas por las cuales las personas se convencen de la veracidad de una fe, dependerán de los enunciados filosóficos en los que las personas confían. La palabra «fe» puede también referirse directamente a una religión o a la religión en general, sin embargo, tener fe no implica tener una religión. Al igual que la "confianza", la fe implica un concepto de eventos o resultados futuros, y puede o no carecer de un mínimo de pruebas
La fuerza racional
Si la fe nace de un postulado, se la combina con evidencias del pasado y un soporte razonable por el cual se establece un resultado esperado, se despertará en la persona un toque de anhelo que la inducirá a actuar para conseguir lo esperado. Así pues, dará como resultado una fuerza interior cauta, que procurará asegurarse de que las condiciones son las ideales, y sobre todo y lo más importante, posee dominio de la razón sobre sus actos. A este respecto no es una fuerza interior bruta que nace y no se sabe como.
  • La voluntad es la expresión de obras por la explicación satisfactoria a nuestro convencimiento. En ello va nuestra confianza en las premisas, postulados y/o suposiciones que nos permitirán falsar el conocimiento. Si bien, nuestra voluntad será nula ante un planteamiento no satisfactorio desde el punto de vista racional...
  • La esperanza es el anhelo que se tiene por ver resuelto y finalizado un trabajo. Este trabajo está sujeto a un método, que a su vez se sujeta a una teoría.
  • La creencia es la parte de buena voluntad que ponemos a la hora de trabajar. Si esta condición no se diese, la persona negaría su cooperación
La fuerza moral
Es lo que una persona sostiene en el medio social de la vida cotidiana.
Si la fe no nace como fuerza interior, sino que sencillamente uno acepta directamente la autoridad de una persona por algún tipo de temor mórbido a ser castigado o por ganar la recompensa prometida. En este caso la fuerza nace de la propia voluntad de la persona. Este tipo de sumisión, tiene a largo plazo, y de violarse la promesa inicial (bien las pautas por las cuales se castiga o las pautas por las cuales se premia), al agotamiento y pérdida de la fe y/o la pérdida absoluta de la sumisión. Caso de que la persona persista en sostener esa fe aún más allá de la pulsión que le permita someterse, se corre el riesgo de enfermar. Si estas bases no se violan, la persona continuará sana y satisfecha de observar que su esfuerzo sirve de algo (bien para no ser castigado y/o bien para ser premiado, las mismas bases que se usan en el adiestramiento de cualquier otro animal). De esta sumisión nace la fe como doctrina religiosa.
  • Voluntad moral es la expresión de nuestros actos por la confianza en que lo aplicado será de beneficio para otros. Esta actitud parte de una persona sana, satisfecha consigo misma y relativamente feliz.
  • Esperanza moral es la expresión de nuestros actos por la confianza de que obtendremos un entorno moralmente acorde a lo que establecemos como bueno, ajustando nuestro comportamiento, dado que es lo moralmente correcto.
  • Creencia moral es la firme convicción, más allá de cualquier argumento que pretenda persuadirnos de satisfacernos de otra manera, expresando nuestros actos por la confianza de que estaremos agradando a alguien poderoso y que este hará lo que promete porque tiene el poder para hacerlo.

La fuerza emocional

Si la fe nace de un deseo, en el cual se ha encontrado una creencia que lo apoya y añadiéndole la fuerza que aporta la aprobación grupal de un colectivo a la autoestima y dignidad de la persona, así como de la confianza absoluta que el propio individuo le confiere a sus propios deseos, dará como resultado una fuerza interior bruta sin directriz racional.

La Fe según la Biblia

La Fe es un concepto judío que se deriva de la palabra hebrea emuná que significa tres cosas: firmeza, seguridad y fidelidad. Para el pensamiento judío, una fe que no incluya seguridad o fidelidad, es lo mismo que separar el espíritu del cuerpo, es decir: es una fe muerta (Stg 2:26).

Ésta es la definición de la fe dada en la carta a los hebreos:

"la Fe es la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve" (Heb 11:1).

La palabra griega: 'élenjos' se suele traducir tradicionalmente por: 'convicción', pero como hemos visto, la fe no es sólo convicción; sino obrar consecuentemente con lo que uno cree. Élenjos también significa: "evidencia" o "prueba de algo". Así pone Yakov (Jacobo, o Santiago) el ejemplo de Abraham: que creyó a Dios y le fue contado por justicia, pero únicamente validó esa convicción cuando llevó a su hijo al altar, como Dios le había mandado (Heb 11:17; Stg 2:21-22).

SINCRETISMO
Un sincretismo es un intento de conciliar doctrinas distintas. Comúnmente se entiende que estas uniones no guardan una coherencia sustancial. También se utiliza en alusión a la cultura o la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes

La palabra sincretismo viene del griego συγκρητισμος (sincretismós) (DRAE) compuesto por el prefijo συν- (sin-) que vemos presente en sinestesia, simbiosis o idiosincrasia, unido a un vocablo que puede derivar del gentilicio "cretense", para lo que nos apoyamos en la referencia histórica que comenta Plutarco en el capítulo del "Amor Fraternal" en sus "Moralidades", que nos dice que los cretenses dejaban a un lado sus diferencias internas en periodos de guerra; del término κερας -ατος, que significa cuerno y en términos bélicos hace referencia a las alas o flancos del ejército, en cada una de las cuales estaba agrupado un pueblo o región, que se unía con sus aliados frente a los invasores; o más probablemente del verbo κεραννυμι, que significaba mezclar (especialmente vino con agua) o fundir y del que deriva cerámica

SINCRETISMO RELIGIOSO

El sincretismo religioso es un proceso, generalmente espontáneo, consecuencia de los intercambios culturales acaecidos entre los diversos pueblos. En algunos casos, se debe a una intervención oficial, como sucedió con el dios Serapis. Es un proceso en el que se intenta superar una situación de crisis cultural producida por la colisión de dos o más tradiciones religiosas diferentes.
Es un intento por conseguir que dos o más tradiciones culturales diferentes sean capaces de crear un ámbito de cohabitación en armonía. Su característica principal es que se realiza a través de la mezcla de los productos culturales de las tradiciones coincidentes.
El proceso de sincretización religiosa debe desarrollarse a la manera de una simbiosis en la que los dos cultos se mantengan. Pero esta simbiosis no se debe entender como la consecución de la cohabitación de las tradiciones implicadas, la simbiosis puede dar lugar al nacimientos de una nueva identidad cultural única incluso manteniendo dos cultos distintos. Para entender su profundidad debemos distinguir previamente entre la experiencia religiosa y la experiencia cultural. La ornamentación de la tradición, debe reconocerse como ornamentación. Debe entenderse que la esencia no se encuentra en la forma de un rito, sino en su significación sin confundir la significación con el significado del culto.
Un ejemplo para dilucidar la cuestión: la «baiana», considerada como un traje regional brasileño, es una prenda de origen africano que ha entrado a formar parte de la cultura brasileña, una prenda compartida más allá del significado que pueda tener en las distintas comunidades. El sincretismo es, por tanto, un proceso ajeno a la propuesta abstrayente de la comunión de cultos a través del reconocimiento de una divinidad común, la vía de comunión son los productos culturales de la religión.
De esta manera, el sincretismo no es un proceso automático fruto del diálogo o de una puesta en común. La realización del sincretismo religioso no surge del acuerdo sino de la cohabitación. El momento en el que dos culturas diferentes se encuentran cara a cara puede provocar un grave conflicto. El sincretismo supone aceptar la situación de crisis y afrontarla en dos etapas: la acomodación y la asimilación.
Durante la acomodación no se produce ningún cambio en ninguna de las culturas. Se produce un ajuste exterior, que se puede producir de forma rápida, pero no supone un paso sólido. La acomodación de las culturas se puede entender como una toma de consciencia por parte de los individuos de cada cultura de la existencia de una cohabitación dentro de un mismo espacio vital de dos tradiciones diferentes. Se pueden producir cambios en la fachada de cada tradición en una búsqueda de hacer más fácil la relación, pero todos los individuos guardan los valores de su cultura original.
La segunda fase, la asimilación, afecta a las culturas en conflicto que se fusionan a través de una interpenetración. Los individuos pertenecientes a las diferentes tradiciones no se cierran sobre sus valores originarios, sino que se abren, aceptando y adquiriendo nuevas costumbres. Es un proceso muy lento e inconsciente. La asimilación se produce con la aparición de una historia común para las dos tradiciones. Los individuos viven el mismo día a día desde dos tradiciones diferentes, pero forman un nuevo grupo que se forma con la integración de los diferentes individuos a un nuevo ámbito social.
El objetivo último del sincretismo es alcanzar la asimilación religiosa, pero para ello siempre es necesario la acomodación. La acomodación permite al individuo vivir dentro de un nuevo mundo plural como en un ámbito propio. Se podría decir que la asimilación necesita de una convivencia natural con las nuevas culturas.

El sincretismo es la unión de dos o más rasgos culturales de origen diferente. En América y en África, donde han existido procesos de dominio occidental sobre las religiones locales, hay ejemplos de sincretismo religioso, como el vudú haitiano, la macumba y el candomblé brasileños, y el kimbangüismo africano. La iglesia de Santo Tomás de Chichicastenango (Guatemala) es una de las pocas iglesias católicas del mundo en cuyo interior y exterior están permitidos los ritos de otra religión: la maya. A mediados de 1800, el padre Ximénez encontró aquí el manuscrito del Popol Vuh (la biblia maya) y lo leyó dentro de la iglesia. Desde entonces, los indígenas practican el sincretismo entre el culto católico y el maya, realizado por varios oficiantes, que utilizan velas de colores, incienso, humo, aguardiente y pétalos de flores.



CLEI 5   RELIGION
Deísmo
    El deísmo es una postura filosófica que acepta la existencia y la naturaleza de Dios a través de la razón y la experiencia personal, en lugar de hacerlo a través de los elementos comunes de las religiones teístas como la revelación directa, la fe o la tradición. La mención de Dios en este artículo se refiere más a un Creador u Organizador (demiurgo) que al Dios Abrahámico. En palabras más sencillas: un deísta es aquel que se inclina a creer en la existencia de Dios, pero no practica ninguna religión. Así, uno de los principales postulados de esta doctrina está basado en la creencia de que Dios existe y creó el universo físico, pero no interfiere con él (postulado que incluye a la evolución teísta). Este postulado se relaciona y origina con una filosofía y movimiento religioso que deriva la existencia y naturaleza de Dios por la razón. Por ello no toma posición sobre lo que hace Dios fuera del universo, en contraste con el fideísmo que se encuentra en muchas enseñanzas del cristianismo,[1] islamismo y judaísmo, que sostiene que la religión depende tanto de la revelación de las sagradas escrituras o del testimonio de otra gente.
Los deístas típicamente también tienden a rechazar los eventos sobrenaturales (milagros, profecías, etc.) y a afirmar que Dios no interfiere en la vida de los humanos y las leyes del universo. Por ello, a menudo utilizan la analogía de Dios como un relojero. Lo que para las religiones organizadas son revelaciones divinas y libros sagrados, la mayoría de deístas entiende como interpretaciones inventadas por otros seres humanos, más que como fuentes autorizadas. Los deístas creen que el mayor don divino a la humanidad no es la religión, sino la habilidad de razonar.
El deísmo cobró notoriedad en los siglos XVII y XVIII durante la Ilustración, especialmente en el Reino Unido, Francia y los Estados Unidos, principalmente entre aquellas personas educadas como cristianas que vieron que no podían creer ni en la Trinidad divina, la divinidad de Jesús, los milagros ni en la infalibilidad de la Biblia; pero que sí creían en un solo dios. Inicialmente, no formaron ninguna congregación, pero con el tiempo el deísmo también ha llevado al desarrollo de otros grupos religiosos, tales como el Unitarismo que se convirtió más tarde en el Unitarismo universalista. Continúa hasta la actualidad en la forma de deísmo clásico y deísmo moderno.


Ateísmo
        'A' escarlata, símbolo del movimiento ateo OUT Campaign de Richard Dawkins.
El ateísmo es, en un sentido amplio, la no creencia en deidades u otros seres sobrenaturales. En un sentido más estricto, el ateísmo es la posición que sostiene la inexistencia de deidades. Algunos la definen como una doctrina o posición que rechaza el teísmo, que en su forma más general es la creencia en la existencia de, al menos, una deidad.
En un sentido amplio podría incluirse dentro de la definición de ateísmo, tanto las personas ateas, quienes explicitan la no existencia de dioses, como aquellas que, sin creer en su existencia, no tienen evidencia ni convicción para su refutación. En un sentido estricto se excluyen a estos últimos, denominados agnósticos, de la definición de ateos. Los agnósticos rechazan reconocerse como ateos o ateístas ya que consideran inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia o simplemente irrelevante.[1]
El término ateísmo incluye a aquellas personas que declaran no creer en ningún dios ni fuerza ni espíritu divino. Según el historiador Francisco Díez de Velasco, ser ateo o negar la existencia de un dios o dioses no implica necesariamente no pertenecer a ninguna religión; existen religiones, como el budismo que niegan la existencia de dios[2] o no mencionan la existencia de dios alguno y que, por consiguiente, son ateas o más correctamente no teístas.

Etimológicamente el término proviene del adjetivo griego αθεος (atheós) , que significa ‘sin dios’ (en cualquiera de los dos sentidos, de no creer en uno o más dioses o de no venerarlos); siendo a la partícula negativa ‘no’ o ‘sin’; y theós: ‘dios’ (literalmente Zeus). Esta letra theta (θ Θ) griega se pronunciaba como la zeta de los españoles; justamente, en el alfabeto fonético la zeta española se representa con esa letra θ. En cambio, la dseda griega (ζ Ζ) se pronuncia como una mezcla de D con Z



Escepticismo
En general el escepticismo es la denominación que recibe la actitud de cuestionar o poner en duda algunas afirmaciones que, bajo algunos contextos, se dan por sentadas.
"El escepticismo es la facultad de oponer, de todas las maneras posibles los fenómenos posibles y los noúmenos; y de ahí llegamos, por el equilibrio de las cosas y de las razones opuestas (isostenia), primero a la suspensión del juicio (epojé) y después a la indiferencias (ataraxia)."
El escepticismo toma una actitud contraria al dogmatismo. Esta corriente tiene una posición que el sujeto no puede aprehender al objeto.
"El sujeto cognoscente depende de una serie de factores que le impiden llegar al objeto."
Para comprender el escepticismo es necesario saber que: "El escepticismo como doctrina filosófica tiene dos aspectos: Uno teórico y otro práctico.
Desde el punto de vista teórico, el escepticismo es una doctrina del conocimiento según la cual no hay ningún saber firme, ni puede encontrarse nunca ninguna opinión absolutamente segura. Desde el punto de vista práctico, el escepticismo es una actitud que encuentra en la negativa a adherirse a ninguna opinión determinada en la suspensión del juicio (epojé), la salvación del individuo, la paz interior."
El escepticismo no pone en duda el fenómeno, sino lo que se dice de él, y esto es diferente del fenómeno mismo.
Origen del escepticismo
El escepticismo empezó propiamente en el siglo III a.C. con Pirrón de Elis y los pirronáicos que fueron llamados escépticos. Pirrón fue influido durante su expedición militar por la silenciosa sabiduría de los orientales.
Sentido y fases del escepticismo griego
El escepticismo griego tiene cuatro etapas bien definidas, aunque propiamente no guardan relación entre sí:
  1. El escepticismo, en cuanto actitud negativa ante la validez del conocimiento científico aparece con Pirrón. Su actitud y sentido es moral, al estilo de las escuelas socráticas menores en cuyo marco se encuadra el pensamiento.
  2. La segunda fase del escepticismo se desarrolla en la Academia Platónica en lucha contra el dogmatismo de los estoicos.
  3. El escepticismo reaparece en forma más aguda a finales del siglo I a.C, con Enesidemo y Agripa.
  4. La última fase del escepticismo es representada por Sexto Empírico, médico que perteneció a la escuela empírica del siglo II d.C., quien se proponía destruir toda clase de dogmatismo especulativo, adoptando una actitud práctica empirista ante la realidad.

Escepticismo religioso
El escepticismo religioso es un tipo de escepticismo relativo a la religión que no debe confundirse con ateísmo.
Los escépticos cuestionan la autoridad religiosa y desconfían o dudan de la verdad o eficacia de alguna o varias prácticas religiosas. Muchos son teístas, creen en dios, pero rechazan la religión organizada.
Laicismo
Laicismo es la corriente de pensamiento, ideología, movimiento político, legislación o política de gobierno que defiende, favorece o impone la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, es decir, de forma independiente, o en su caso ajena a las confesiones religiosas. Su ejemplo más representativo es el "Estado laico" o "no confesional". El término "laico" (del griego λαϊκός, laikós - "alguien del pueblo", de la raíz λαός, laós - "pueblo") aparece primeramente en un contexto cristiano.
El concepto de "Estado laico", opuesto al de "Estado confesional", surgió históricamente de la Separación Iglesia-Estado que tuvo lugar en Francia a finales del siglo XIX, aunque la separación entre las instituciones del estado y las iglesias u organizaciones religiosas se ha producido, en mayor o menor medida, en otros momentos y lugares, normalmente vinculada a la Ilustración y a la Revolución liberal.
Los laicistas consideran que su postura garantiza la libertad de conciencia además de la no imposición de las normas y valores morales particulares de ninguna religión o de la irreligión. El laicismo es distinto del anticlericalismo en cuanto no condena la existencia de dichos valores religiosos.




¿Ciencia vs. Religión?

Es frecuente pensar que la ciencia es, de alguna manera, “enemiga” de la religión.

Un ejemplo son los debates sobre la evolución que se han dado en Kansas y otros estados de la Unión Americana. Quienes exigen que junto con la teoría darwiniana se enseñen concepciones religiosas, como el creacionismo o el llamado “diseño inteligente”, esgrimen el argumento de que no se debería excluir a la religión del salón de clases.

Quizá tengan razón. Sin embargo, tampoco hay motivo para permitir que la religión entre en la clase de ciencias, ni forme parte de un sistema de enseñanza si las leyes lo definen como laico (según el diccionario, “independiente de cualquier organización o confesión religiosa”).

Esto no quiere decir que la ciencia se oponga a la enseñanza religiosa. Simplemente, intenta evitar que el pensamiento religioso se confunda con el científico. Se vuelve interesante, entonces, examinar las causas por las que vale la pena mantener clara esta distinción:

Mientras que la religión se basa en conocimiento revelado, recibido directamente de la divinidad, por medios que no pueden expresarse a través de la razón (el creyente sabe que sabe, aunque no sepa cómo lo sabe), la ciencia produce conocimiento sobre la naturaleza, y para ello se basa en la observación, la experimentación, la discusión y el razonamiento lógico (el científico cree saber, aunque sí sabe por qué cree lo que cree).

Aunque las religiones pueden cambiar, su naturaleza revelada les impide evolucionar, en el sentido en que sí lo hace la ciencia: encontrando explicaciones nuevas y mejores que continuamente sustituyen a las antiguas. Los dogmas religiosos, en cambio, son verdades eternas que no pueden ser refutadas.

Mientras que la religión se basa en la fe (creer en algo sin necesidad de pruebas), en ciencia el escepticismo es un valor central: para aceptar algo, se requieren necesariamente pruebas convincentes. Por ello una educación científica, que fomenta el escepticismo, puede chocar con la formación religiosa, que valora y promueve la fe.

Finalmente, mientras que la ciencia se limita a estudiar el mundo natural, la religión abarca no sólo el mundo físico, sino también el de lo espiritual. Para fines científicos, no hay razón para suponer que exista nada más allá del mundo físico; la ciencia es, por necesidad, naturalista, y de entrada desecha cualquier suposición que involucre fenómenos sobre-naturales.

En realidad, ciencia y religión no son enemigas, aunque sí son distintas y quizá, en gran medida, incompatibles. Lo cual no quiere decir que una busque eliminar a la otra. Después de todo, tampoco el arte ni el amor son, afortunadamente, explicables desde un punto de vista racional y científico.



LA FE VERSUS LA RAZÓN
El escritor Albert Camus dijo: <<en las profundidades del invierno aprendí que dentro de mí hay un invencible verano. Él águila nos enseña una gran lección para nuestra vida de fe. Contrario a muchas aves él águila no emigra. Él águila permanece siempre en su lugar, él águila es un ave muy estable, muy arraigada al hogar que ha edificado, y ni el fuerte frío ni el calor la hace dejar su nido.
Esta determinación del águila de permanecer en su nido durante el invierno, manifiesta otra cualidad indispensable para vivir en las alturas. Él águila muestra una firme decisión de atravesar la temporada de frío y no escoger lo fácil o el escape. A esta actitud podemos llamarla fe.
La fe es una habilidad sobrenatural que hace posible que creamos lo imposible y nos mantengamos firmes hasta el final.
La razón, es una fuerte voluntad y resolución humana por lograr las metas.
La razón funciona por lo que tú ves. En la forma que nace Ismael es evidente que fue el hijo de la razón, es evidente Abraham en esta etapa de su vida todavía podía engendrar y Agar no era estéril. El único problema que había era que este no era el plan de DIOS, este era el plan de Sara.
La fe funciona por promesa. La promesa se cumple cuando ya no existen posibilidades humanas para lograr algo. DIOS esperó a que Abraham tuviera 99 años y Sara además de ser estéril perdiera la costumbre de las mujeres para cumplir lo que le había prometido.
Este parece ser el principio de operación de la fe. Cuando las posibilidades son nulas DIOS interviene sobrenaturalmente para cumplir lo que ha prometido.
La razón se caracteriza por lograr algo. La razón siempre está buscando algo para sentirse realizada: un proyecto, un evento, una actividad. La razón siempre juzgará la vida por lo que está pasando. La razón no soporta los tiempos de quietud, siempre necesita ver
que algo está sucediendo para sentirse bien.
La fe se caracteriza por el descanso. La fe no necesita ver para creer que DIOS está haciendo su obra. Muchas veces cuando más quietud hay, posiblemente sea cuando DIOS más esta actuando en nuestras vidas. La verdadera fe produce descanso, porque es la certeza de que lo que DIOS prometió también lo cumplirá.
La razón es limitadora. Pero la fe es libertadora. La razón es esclava de los cinco sentidos naturales. Una persona gobernada sólo por lo natural será víctima de las limitaciones que esta vida produce. CRISTO luchó fuertemente por sacar a sus discípulos de la razón y confrontarlos con la fe. Los planes que DIOS tiene para tu vida requieren más fe y menos razonamiento. Cuando tú sumas y comparas lo que tienes con lo que
DIOS te ha dicho, te vas ha dar cuenta que nunca tienes lo suficiente. Es en esos momentos que la fe se eleva a otra dimensión. La fe sabe que su provisión no es natural, sino sobrenatural.




domingo, 20 de noviembre de 2011

STRATEGIES FOR A SIGNIFICANT LEARNING

STRATEGIES FOR A SIGNIFICANT LEARNING                                                                                  
FOREIGN LANGUAGE THROUGH TICs

viernes, 21 de octubre de 2011

HINDUISMO



Mandamientos fundamentalesPrácticas obligadas
HinduismoNo tiene un solo fundador y sus creencias están escritas en unos libros llamados Vedas: cuatro libros inspirados por los dioses, que contienen himnos, ritos, sacrificios y cantos sagrados.
•El hinduismo cuenta con otros libros que contienen enseñanzas religiosas, los Upanishads, a los que no se les reconoce inspiración divina.
•Creen en muchos dioses, sin embargo, afirman la importancia de una única realidad subyacente, entidad independiente e inmortal y que no cambia nunca. Se trata de un principio individual al que denominan Atman y que podemos traducir, aproximadamente, por Yo.
•Cantan el himno del gayatri al amanecer.
•Veneran a Siva, Visnú y la diosa Devi, Hacen reverencia a los brahmanes y a las vacas.
•Tienen prohibido comer carne (en especial la de vacuno).
•Deben contraer matrimonio sólo con un miembro de la misma casta (jati) con la esperanza de tener un heredero varón.
•Ritual diario: ofrecen frutas y flores ante un pequeño altar instalado en la vivienda.
•Alcanzar la liberación definitiva y el reposo absoluto. Esta liberación la entienden como la unión entre el Atman y el Brahmán, es decir, como la unión del Yo con el poder cósmico universal, con la esencia del universo

lunes, 17 de octubre de 2011

EL JUDAISMO




REFUERZO RELIGION
ESTUDIANTES LEERLO , ESTUDIARLO Y REALIZAR UN RESUMEN EN UNA HOJA DE CARTULINA ESPECIFICANDO LUGARES EN UN MAPA DE LA EPOCA Y SUSTENTANDO ORALMENTE EL RESUMEN
Judaísmo
Hacia mediados del milenio segundo a de c., en una época de incesantes movimientos de pueblos, ciertos grupos semitas, originarlos del desierto arábigo, llegaron al Éufrates medio. Cerca del 1350 a.c. avanzaron hacia el oeste en dirección a palestina. En el siglo XII a c. Formaron reinos en zonas cercanas al mar mediterráneo, entre estos grupos semitas se destacaron los fenicios y los hebreos. Aunque con características propias, ambos pueblos, al ser vecinos de civilizaclones tan importantes como las de Mesopotamia y Egipto, recibieron muchos elementos culturales de estas regiones. Costumbres, artes, ideas, posaron de un lugar a otro y de un pueblo al otro. Sufrieron también el impacto de circunstancias externas amenazantes, pero lograron desarrollarse sin excesivos sobresaltos antes de la formación de los grandes imperios asirlo, neo babilónico y persa.
Los hebreos: “el pueblo de yahvé” los hebreos se asentaron en la zona de palestina, al sur de fenicia. Esta zona está delimitada: al oeste: por el mar mediterráneo; al este: por el río Jordán y el mar muerto; al norte: por las montañas del Líbano; al sur: por la península del Sinaí.
Es un territorio menos fértil que Egipto y Mesopotamia, pero presenta llanuras aptas para el pastoreo y el cultivo, por lo que será codiciado por los vecinos del desierto. También pondrán sus ojos allí poderosos reinos por estar en una posición estratégica, lugar o punto de contacto, adonde llegaban caravanas de diferentes lugares. Esta región se llamo primitivamente el país del Canaán debido a que sus primitivos pobladores fueron los cananeos pueblo también de origen semita,  que se asentó allí hacia el 3000 a.c. posteriormente llegaron tribus de origen ario, los filisteos quienes denominaron a la zona philístina”, nombre del cual derivó la palabra palestina y los hebreos, singular pueblo, que no formó un poderoso estado o un imperio, pero que sorteando avatares mantuvo su vigencia hasta la actualidad. Es el único pueblo de la antigüedad que sobrevivió hasta hoy gracias a los lazos de unión que originó su religión.
Evolución histórica y política
Antecedentes del pueblo hebreo. Los patriarcas: los antiguos hebreos partieron originariamente desde arabia y llegaron a la Mesopotamia. Estaban organizados en pequeños grupos familiares o “clanes”, dirigidos por el más anciano de sus miembros, al que llamaban ‘patriarca’, quien además administraba justicia, dirigía los actos de guerra y realizaba tareas de sacerdote. Según la tradición, uno de estos patriarcas, Abraham, fue elegido por su dios, yahvé o Jehová, para sellar un ‘pacto de alianza”: yahvé le ordenó dirigirse a cannán, tierra que prometió a él y a sus sucesores, si cumplían con sus designios. Abraham entonces obedeció, se puso en marcho con su clan y se estableció en palestina. Con su nieto, Jacob o Israel, los hebreos comenzaron a llamarse a sí mismos hijos de Israel” o israelitas” nombre que significa los que son fuertes con dios”. Muchos hebreos emigraron a Egipto cuando ese país estaba en poder de los HICSOS. Al provocar la dinastía xviii tebana la expulsión de los hicsos de Egipto, se generó un clima de fervor nacionalista. Cambió la situación de los hebreos asentados allí, fueron perseguidos y tratados prácticamente como esclavos. Surgió entonces entre los hebreos la figura de moisés, quien convenció a su pueblo para huir de Egipto y dirigirse hacia la tierra prometida”. Se inició así el éxodo de los hebreos. Según la biblia, moisés recibió al cruzar la península del Sinaí, en una revelación de Jehová, las leyes” para el gobierno de la comunidad, conocidas como el decálogo o las tablas de los diez mandamientos. Aquí la alianza de dios y Abraham se renovó: yahvé protegería a los hebreos en su camino a la nueva patria y el pueblo se comprometía a reconocerlo como único dios y cumplir con las ‘leyes”. El símbolo de este acuerdo era ‘el arco de la alianza que contenía las tablas. Al llegar a palestina, moisés murió a la vista de la tierra prometida”. Esta fue conquistada por Josué, su sucesor. En el curso del siglo XII a c. Los hebreos tuvieron algunos enfrentamientos con los cananeos.
En cuanto a la organización política continuaron por mucho tiempo divididos en 12 tribus, sin conformar un solo estado. El vínculo primordial entre ellos era el religioso. En momentos difíciles cuando eran atacados por enemigos, las tribus aceptaban eventualmente a un único jefe, llamado juez. Este era casi siempre un caudillo que unía a varias tribus bajo su autoridad durante el tiempo que durara el peligro. Entre ellos se destacaron Gedeón, Sansón y Samuel.
Creación del estado hebreo: los reyes
rey salomón
fines del siglo XI ac. Estas uniones temporales frente al peligro se transformaron en una unión permanente con la creación del reino de Israel. Los hebreos organizaron un solo estados nació la monarquía. Era una circunstancia propicia para ello. En el plano internacional era una época de florecimiento de pequeños reinos independientes, los grandes imperios antiguos habían decaído y todavía no había surgido el temible poder de los asirios. En el plano interno, era un buen momento para unirse y derrotar a los filisteos con quienes se disputaban la zona. El primer rey de los hebreos fue Saúl. Su sucesor David conquisto Jerusalén (antigua ciudad cananea/ y la convirtió en la capital del reino. Posteriormente sometió a los filisteos y extendió los dominios de Israel hasta el mar rolo. Los hebreos consideraron a esta época como la más feliz. Su hijo y sucesor Salomón alcanzo fama por darle prestigio e importancia al cumplimiento de la justicia. También intensificó el comercio aprovechando que el territorio estaba ubicado en un cruce de rutas comerciales. Fue una época prospera. Salomon, incluso, organizo una flota para comerciar por el mar rojo. Parte de las riquezas se aplicaron a la construcción del palacio y del templo de yahvé en Jerusalén.
Templo de salomón
El cisma. Los dos reinos  a la muerte de salomón cerca de 926 a c. Se desencadenó una fuerte rivalidad entre las 12 tribus que conformaban el pueblo hebreo lo que determino la división del reino en dos estados diferentes:
A) las diez tribus del norte formaron el reino de Israel más vasto y más fuerte, con capital en samaria;
B) las dos tribus del sur formaron el reino de Judá con capital en Jerusalén.
Como consecuencia de este cisma o esta división hubo una decadencia económica y religiosa. Económica porque ya no tuvieron el monopolio de las rutas de la región, y religiosa porque comenzaron a adorar, sobre todo en el reino del norte, a otros dioses y asimilaron también costumbres religiosas de otros pueblos como los cananeos. Como reacción ante esta situación surgieron los profetas, en defensa de la doctrina de Jehová. Según la sagrada escritura profeta es aquel que habla por dios y como intérprete de dios.
El exilio. La pérdida de la independencia política
La división y las luchas internas provocaron debilidad en los dos reinos justo en el momento en que resurgían nuevamente poderosos imperios en el cercano Oriente.
Por lo tanto se vieron imposibilitados de mantener su independencia en el 722 a.c. los asirios invadieron el reino de Israel y lo conquistaron, en el 587 a.c., Judá cayó en poder del imperio neo babilónico de Nabucodonosor II, quien transportó a los israelitas cautivos a babilonia. El cautiverio en babilonia señala la decadencia de la organización política de los hebreos. Como contrapartida constituirá un periodo de elevación religiosa. Los judíos se mantendrán unidos por sus tradiciones yahvistas. En esta época surgieron con nuevo vigor los profetas, que reavivaron la fe de los israelitas. Entre ellos, Ezequiel y Daniel anunciaban que tras el sufrimiento vendría la recompensa con la llegada del mesías, el hijo de Dios” que los libertaría.
El retorno a palestina. La comunidad religiosa
Cuando Ciro el grande rey de los persas conquistó el imperio neo babilónico en el 539 a.c. autorizó a los hebreos retornar a palestina. Si bien los persas les permitieron reorganizarse como comunidad religiosa, de acuerdo con su política de respeto a las creencias de los sometidos a su poder les prohibieron erigirse, en cambio como un estado político independiente. De esta forma sufrieron distintas dominaciones: de la persa pasaran a la griega y luego a la romana.
La diáspora en el año 70 d.c. los romanos destruyeron a Jerusalén y expulsaron a los israelitas, quienes se disgregaron por todo el mediterráneo. Comenzó así la diáspora” es decir la dispersión de los judíos por el mundo. La historia de los hebreos en palestina había terminado por el momento, ella dejaría de ser su patria por mucho tiempo pero la comunidad hebrea sobrevivirá manteniendo intactas sus creencias y costumbres, gracias a su fe y a la alianza con su Dios, Yahvé.
Economía: una tierra fuerte: establecidos en palestina, los hebreos se dedicaron a la agricultura y a la ganadería. Los cultivos característicos fueron el olivo y la vid, aunque también obtuvieron legumbres como habas y en telas. El pastoreo de ovejas, asnos, bueyes, cabras, caballos y camellos acompañaba la actividad agrícola. También trabajaron la cerámica y confeccionaron numerosos tejidos de lana y lino. Pero su más importante actividad económica fue el comercio: esto se debió a que su lugar de asentamiento, palestina, era una tierra puente; por ejemplo, un lugar de tránsito de mercaderes entre Mesopotamia y Egipto. Los hebreos: exportaban: aceite y vino; importaban: metales (cobre de Chipre, hierro de Anatolia, oro de arabia, marfil y especias.)
La sociedad la sociedad israelita estaba íntimamente relacionada con su religión. El núcleo de la sociedad hebrea era la familia. Esta era patriarcal. El padre representaba la máxima autoridad. Existían también los esclavos, que se obtenían por compra o por ser prisioneros de guerra; no se los trataba con crueldad
Letras y artes la religión dominó todos los aspectos de la cultura hebrea. La prohibición de representar a la divinidad desalentó la creatividad en escultura y pintura. Como contrapartida, la religión estimuló el desarrollo de la literatura: el esfuerzo de generaciones para la redacción y la transmisión de los textos, las creencias y tradiciones religiosas. El resultado fue la biblia. La palabra biblia” deriva del griego (biblia libros, e indica el libro por excelencia fenicia” también se denomino sagradas escrituras: sagradas” porque se creen inspiradas en Dios y contienen la revelación de éste a los hombres, y “escrituras” porque su origen es variado, de distintas épocas y diferentes autores.
Estos escritos redactados por los hebreos constituyen el antiguo testamento o biblia hebrea. En ellos se habla de la historia, las costumbres, las creencias, los pensamientos éticos y morales del pueblo israelita. Posteriormente, los cristianos le anexaron el nuevo testamento, donde aparece la llegada de Cristo, su vida y los orígenes del cristianismo.
El núcleo original de la biblia fue el pentateuco, conjunto de los cinco primeros libros del antiguo testamento: el génesis, el éxodo, el levítico, los números y el Deuteronomio. El génesis relata la creación del mundo, los orígenes del pueblo hebreo con Abraham hasta el establecimiento en Egipto. El resto de los libros se refieren, entre otros temas, a moisés, comentan la huida de Egipto, el peregrinar por el desierto y la llegada a la tierra prometida.
Los llamados escritos históricos de Josué, jueces, Samuel, reyes y crónicas narran los hechos históricos desde el asentamiento en palestina, relatan la actuación de los jueces, la formación del estado, los momentos salientes de cada monarquía.
Los escritos proféticos comentan la división del reino en Israel y Judá, y su caída en manos de opresores extranjeros. Contienen los presagios de los profetas que anuncian el castigo y la resurrección de las ruinas.
Los escritos poéticos contienen salmos o himnos para ser cantados y plegarias.
Los escritos sapienciales reúnen consejos de sabiduría y preceptos de carácter moral. La música también fue cultivada por los hebreos. Samuel fundó una escuela de músicos. Durante los gobiernos de David y salomón, este arte llegó a su esplendor considerándose una profesión de gran prestigio.
La religión: un monoteísmo ético
La religión, razón misma de ser del pueblo hebreo, tu- ‘va como característica principal el monoteísmo. Israel tiene un solo dios: yahvé o Jehová. Esta es la primera gran diferencia con el resto de las religiones del cercano oriente, que eran politeístas. Su dios es justo, sumamente bueno y clemente. No puede ser representado, es inmaterial. No toma por esto características antropomórficas ni se identifica con las fuerzas de la naturaleza, como los dioses de otras religiones de la antigüedad. El hombre queda con respecto a Jehová en una posición inferior. Dios lo hizo a su imagen, inmortal, pero ha pecado, por ello ha sido condenado al trabajo y a la muerte. Concepto inverso al de las religiones mesopotámicas, donde el hombre nace mortal. El anuncio de la llegada de un mesías en las épocas de crisis es otra particularidad de la religión hebrea. Vislumbro un futuro feliz, en donde el bien y la justicia reinen en la tierra.
De esta forma, el mesianismo señala un punto de transición a la predicación cristiana. La religión de los israelitas tuvo también un matiz moral o ético. Yahvé le exige a su pueblo el cumplimiento de una moralidad. Dicto, en primer lugar, las obligaciones del creyente para con su dios (‘ser el único dios”, “no representarlo”), y luego, las obligaciones de los hombres entre sí ‘no cometer asesinato ni adulterio” “honrar al padre y a la madre”, etcétera).
Por último, debemos citar una característica primordial de la religión hebrea: el profundo vínculo de Dios con la historia de su pueblo. En otras religiones, el accionar de los dioses se realizaba fuera de los tiempos históricos. En la religión de los hebreos, Dios está presente en la historia de su pueblo y les manifiesta o les revela a sus creyentes el modo correcto de actuar. Se comunica con ellos a través de sus elegidos como Abraham y Moisés, por intermedio de los cuales los guía” en el transcurso de la historia.
En síntesis: la religión hebrea, monoteísmo de contenido moral y profundo vínculo con la historia de su pueblo,- fue la primera religión “sin fronteras”, lo que la convirtió en vínculo permanente entre sus creyentes y en razón de ser para su supervivencia como pueblo.
Su legado: la primera fe monoteísta, origen de las tres grandes religiones actuales: cristianismo, judaísmo y islamismo. El antiguo testamento
El trasfondo judío
Jesús de Nazaret fue un judío palestino condenado a muerte por poncio Pilatos, el procurador de la provincia de Judea, la cual comprendía el territorio del viejo reino hebreo de Judea. El cristianismo surgió del judaísmo, por lo que conviene volverse hacia el mundo político-religioso judío con el fin de encontrar los comienzos del cristianismo.
En tiempos helénicos, el pueblo judío había disfrutado de considerable independencia, bajo los gobernantes seleúcidas. El involucramiento de los romanos con los judíos comenzó en el año 63 a. De c. Y, alrededor del año 6 de nuestra era, Judea se convirtió en una provincia puesta bajo el mando de un procurador romano. Sin embargo, continuó la intranquilidad, aumentada por las divisiones entre los mismos judíos. Los saduceos pugnaban por una fidelidad rígida a la ley hebrea, rechazaban toda posibilidad de inmortalidad personal y estaban a favor de la cooperación con los romanos.
Los fariseos seguían rigurosamente el rito judío y, aunque deseaban liberar a Judea del control romano, no apoyaban los medios violentos para alcanzar esta meta. Los esenios eran una secta judía que vivía en comunidad religiosa cerca del mar muerto. Tal y como se revela en los rollos del mar muerto —una colección de documentos descubiertos en 1947—los esenios, al igual que otros judíos, esperaban un mesías que salvaría a Israel de la opresión, anunciaría el reino de Dios y establecería el verdadero paraíso en la tierra. Un cuarto grupo, los zelotes, eran extremistas militantes que propugnaban el derrocamiento violento de la dominación romana. Una revuelta judía en el año 66 de nuestra era fue sofocada por los romanos tras cuatro años. El templo de Jerusalén fue destruido y el poder romano se impuso una vez más de manera absoluta en Judea.
Surgimiento del cristianismo
En medio de la confusión y de los conflictos de Judea, Jesús de Nazaret (c. 6 a. De c.-30 d. De c.) Comenzó su predicación pública. Jesús creció en galilea, importante centro de los militantes zelotes. El mensaje de Jesús, básicamente, era muy simple. Dio seguridades a sus camaradas judíos de que no intentaba minar su religión tradicional:
“no piensen que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento”.’ de acuerdo con Jesús, lo importante no era el rígido fanatismo de la letra de la ley y el sometimiento a las reglas y a las prohibiciones, sino la transformación  de lo íntimo de la persona: “así, en todos los casos, haz a los demás lo que te gustaría que los otros te hicieran, porque esto resume la ley y los profetas”. el mandamiento de Dios era muy sencillo, amar a Dios y al prójimo: ‘ama al señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu alma, toda tu mente y con toda tu fuerza. El segundo mandamiento es: ama a tu prójimo como a ti mismo’. en el sermón de la montaña, Jesús expresó los conceptos éticos —humildad, caridad y amor fraterno— que conformarían las bases del sistema de valores de la civilización occidental medieval. Como hemos visto, no coincidían con los valores de la clásica civilización greco-romana.
Si bien hubo gente que saludó a Jesús como el mesías que liberaría a Israel de la opresión y establecería el reino de Dios sobre la tierra, Jesús habló de un reino celestial, y no de un reino terrenal: “mi reino no es de este mundo”. en consecuencia, defraudó a los radicales. Por su parte, los líderes religiosos conservadores juzgaron que Jesús socavaba el respeto hacia la religión judía tradicional. Pali las autoridades romanas de palestina y sus aliados locales, el nazareno era un revolucionario en potencia capaz de transformar las esperanzas judías de un reino mesiánico en una revuelta contra. Roma. Por consiguiente, Jesús se descubrió como objeto de diferencias en diversos ámbitos, y al final fue entregado a las autoridades romanas. El procurador poncio Pilatos ordenó su crucifixión. Empero, esto no resolvió el problema. Unos pocos fieles seguidores de Jesús difundieron la noticia de que Jesús había vencido la muerte, había resucitado y luego había ascendido a los cielos. La creencia de la resurrección de Jesús se volvió un dogma importante de la doctrina cristiana. Jesús era aclamado ahora como el “ungido” (Cristo en griego), el mesías, quien regresaría e instauraría el reino de dios en la tierra.
El cristianismo comenzó, como un movimiento religioso dentro del judaísmo, y así lo consideraron las autoridades romanas durante muchas décadas. Aunque la tradición afirma que uno de los discípulos de Cristo, Pedro, fundó la iglesia cristiana en roma, el personaje más importante de los primeros tiempos del cristianismo —después de Jesús— fue pablo de tarso (c. 5-c. 67). Pablo se acercó a los no judíos y transformó el cristianismo de una secta judía en un movimiento religioso más amplio.
Llamado el “segundo fundador del cristianismo”, pablo fue un judío, ciudadano romano, muy influido por la cultura griega helenística. Creía que el mensaje de Cristo debería ser predicado no sólo a los judíos, sino a los gentiles (los no judíos). Pablo fue pionero en la fundación de comunidades cristianas a todo lo largo de Asia menor y en las costas del mar egeo.
Fue pablo quien proveyó un fundamento universal para la difusión de las ideas de Cristo. Enseñó que Cristo era, en efecto, un Dios redentor, el hijo de Dios, que había venido a la tierra para salvar a todos los seres humanos, pecadores, de hecho, a causa del pecado original cometido por Adán al desobedecer a dios. Con su muerte, Cristo había expiado los pecados de la humanidad y había hecho posible que todos los hombres y mujeres experimentaran un nuevo comienzo con la posibilidad de la salvación personal. Aceptando a Cristo como salvador, ellos también podrían ser salvados.
Al principio, el cristianismo se diseminó con lentitud. Aunque las enseñanzas del primitivo cristianismo se difundían mayormente por la prédica de los cristianos proselitistas, también hicieron su aparición materiales escritos. Pablo escribió una serie de cartas, o epístolas, que delineaban las creencias cristianas en diferentes comunidades. Asimismo, algunos de los discípulos de Cristo bien pudieron conservar algunos dé los dichos del maestro en forma escrita, y los transmitieron como memorias personales, que más tarde llegaron a constituir las bases de los evangelios escritos —la ’buena nueva’ respecto a Cristo— los cuales trataron de formular un registro de la vida y de las enseñanzas de Cristo, y establecieron el núcleo del nuevo testamento. Aunque Jerusalén fue el primer centro del cristianismo, su destrucción por los romanos en el año 70 de nuestra era dejó a las iglesias cristianas con una considerable independencia. Alrededor del año 100 se hablan fundado iglesias cristianas en muchas de las ciudades principales del oriente, así como en algunos lugares de la parte occidental del imperio. Muchos de los primeros cristianos provenían de las filas de los judíos helenizados y de las poblaciones del oriente de habla griega. Pero en los siglos III y IV, un creciente número de seguidores hablaban latín. Una traducción latina del nuevo testamento, escrito originalmente en griego, aparecida poco después del año 200, ayudó a este proceso.
Los grupos de primeros cristianos se reunían al atardecer en casas privadas para compartir una comida comunal, llamada ágape, o banquete de amor, y para celebrar lo que llegó a conocerse como el sacramento de la eucaristía, o cena del señor, celebración comunal de la última cena de Cristo:
Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: tomad y comed; éste es mi cuerpo.
Luego tomó una copa, dio gracias y la ofreció, diciendo: bebed todos de esta copa. Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.’
Al formarse las primeras comunidades cristianas tenían una organización flexible, en la que hombres y mujeres desempeñaban funciones importantes. Algunas mujeres ejercían posiciones relevantes y, a menudo, como predicadoras. Las iglesias locales se congregaban bajo el gobierno de consejos de ancianos (o presbíteros), pero, a principios del segundo siglo, ciertos funcionarios conocidos como obispos llegaron a ejercer considerable autoridad sobre los presbíteros. Estos obispos basaban su posición de superioridad en la sucesión apostólica: como sucesores de los doce primigenios apóstoles de Jesús, eran los delegados vivientes del poder de Cristo. Tal y como Ignacio de Antioquía escribió en el año 107: “es obvio que debemos mirar a un obispo como al señor en persona... Sus clérigos... Están en armonía con su obispo como las cuerdas de un arpa, y el resultado es un himno de alabanza a Jesucristo de mentes que sienten al unísono” los obispos solamente eran varones, indicio claro de que en el siglo uno de nuestra era la mayor parte de las comunidades cristianas coincidían con el punto de vista de pablo, respecto a que las mujeres cristianas deberían estar sujetas a la autoridad de los varones cristianos.
A pesar de que algunos de los valores fundamentales del cristianismo diferían marcadamente de los del mundo greco-romano, al principio los romanos no prestaron mucha atención a los cristianos, a quienes consideraban simplemente una secta más del judaísmo. La propia estructura del imperio romano ayudó al crecimiento del cristianismo. Los misioneros cristianos —incluyendo algunos de los doce apóstoles o discípulos originales de Cristo— utilizaron los caminos romanos para trasladarse por todo el imperio difundiendo la “buena nueva’>.
Sin embargo, conforme transcurrió el tiempo, la actitud de los romanos hacia el cristianismo comenzó a cambiar. Como hemos visto, los romanos fueron tolerantes con otras religiones, salvo cuando amenazaban el orden o la moral públicos. Muchos romanos llegaron a considerar el cristianismo peligroso para el orden del estado romano. Estas opiniones a menudo se basaron en interpretaciones erróneas. Por ejemplo, la práctica de la cena del señor dio origen a rumores de que los cristianos practicaban crímenes horrendos, como el asesinato ritual de niños. Si bien sabemos que esos rumores eran falsos, ciertos romanos los creyeron y los manipularon en tiempos de crisis para incitar al pueblo contra los cristianos. Es más, como los cristianos llevaban a cabo sus reuniones en secreto y parecían estar en comunicación con cristianos localizados en otras áreas, el gobierno podía juzgarlos potencialmente peligrosos para el estado.
Algunos romanos pensaron que los cristianos eran excluyentes en exceso y, por lo tanto, nocivos para la comunidad y el orden público. Los cristianos no aceptaban a otros dioses y, en consecuencia, se abstenían de asistir a los festivales públicos que honraban a esas deidades. Por último, los cristianos se rehusaban a participar en la adoración de los dioses del estado y en el culto imperial. Dado que los romanos consideraban estas ceremonias importantes para el estado, el rechazo de los cristianos ponía en peligro la seguridad del estado y en consecuencia, constituía un acto de traición, punible con la muerte. También constituía una prueba de ateísmo (no creer en los dioses) y estaba sujeto a castigo bajo estos cargos. Sin embargo, para los cristianos —quienes creían que únicamente había un solo y verdadero Dios la adoración de los dioses del estado y de los emperadores era idolatría, lo cual pondría en peligro su propia salvación.
La persecución romana de los cristianos durante el primer y segundo siglos de nuestra era nunca fue sistemática, sino sólo esporádica y local. La persecución comenzó durante el reinado de Nerón. Habiendo destruido el fuego gran parte de roma, el emperador utilizó a los cristianos como chivos expiatorios, los acusó de incendio premeditado y de odio a la raza humana, y los sometió a atroces muertes en Roma. En el segundo siglo, en gran medida los cristianos fueron ignorados y considerados inofensivos. Al final de los reinados de los cinco buenos emperadores, los cristianos todavía representaban una pequeña minoría, pero con una fe considerable. Esta fuerza se basaba en la certeza de la moralidad de su conducta convicción reforzada por la disponibilidad de los primeros cristianos a convertirse en mártires en aras de su fe.
El crecimiento del cristianismo
La persecución esporádica de los cristianos por los romanos en los siglos primero y segundo no pudieron detener en absoluto el crecimiento del cristianismo. De hecho, sirvió para fortalecer el cristianismo como institución en los siglos tercero y cuarto, causa de que cambiara su débil estructura del primer siglo, y avanzara hacia una más centralizada organización de sus diversas comunidades eclesiales. Un elemento crucial para este cambio fue el visible papel de los obispos. Si bien eran aún elegidos por la comunidad, los obispos comenzaron a asumir mayor control, constituyéndose el obispo como jefe y los presbíteros como clérigos sujetos a la autoridad del obispo. Alrededor del siglo tercero los obispos eran nominados por los clérigos, simplemente aprobados por la congregación y luego oficialmente consagrados para el cargo. La iglesia cristiana iba creando una bien definida estructura jerárquica, en la que los obispos y los clérigos eran funcionarios asalariados, separados de los laicos, o miembros regulares de la iglesia.
El cristianismo creció poco a poco en el primer siglo, se arraigó en el segundo y se difundió ampliamente en el tercero. ¿Por qué fue el cristianismo capaz de atraer a tantos seguidores? Los historiadores no están del todo seguros, pero han ofrecido varias respuestas a esta pregunta. Ciertamente, el mensaje cristiano tuvo mucho que ofrecer al mundo romano. La promesa de la salvación, posible por la muerte y resurrección de Cristo, ejerció un inmenso atractivo en un mundo lleno de sufrimiento e injusticia. El cristianismo parecía imbuir la vida con un significado y un propósito que estaban más allá de las simples cosas materiales de la realidad cotidiana. En segundo lugar, el cristianismo no era del todo desconocido. Podía simplemente ser considerada como otra religión mistérica occidental que prometía la inmortalidad como efecto de la muerte sacrificial de un Dios salvador. Al mismo tiempo, brindaba ventajas de las que carecían otras religiones misteriosas. Cristo había sido un ser humano, y no una figura mitológica, como Isis o mitra. Es más, el cristianismo tuvo un atractivo universal. A diferencia del mitraismo, no era exclusiva para varones. Además, no exigía un rito de iniciación complejo o caro, como sucedía con otras religiones mistéricas. La iniciación culminaba simplemente con el bautismo —~ purificación por el agua—, mediante el cual se entraba en una relación personal con Cristo. Asimismo, el cristianismo dotó de un nuevo significado a la vida, y brindó lo que las religiones oficiales de Roma jamás pudieron: una relación personal con Dios, así como un eslabón con un mundo superior.
Por último, el cristianismo satisfizo la necesidad humana de pertenencia. Los cristianos integraron comunidades unidas unas con otras en las que las personas podían expresar su amor ayudándose mutuamente y ofreciendo auxilio a pobres, enfermos, viudas y huérfanos. El cristianismo satisfizo la necesidad de pertenencia en una forma en la que el enorme, impersonal y remoto imperio romano jamás pudo.
El cristianismo resultó atractivo para todas las clases. La promesa de la vida eterna se ofrecía a todos: ricos, pobres, aristócratas, esclavos, hombres y mujeres. Como Pablo enunció en su epístola a los colosenses: “deben revestirse del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto a imagen de su creador, donde no existen el griego o el judío> el circunciso o el incircunciso, el bárbaro, el escita, el esclavo o el hombre libre, sino que Cristo es todo y está en todo”.Aunque no hizo un llamado a la revolución o a la revuelta social, el cristianismo puso énfasis en un sentido de igualdad espiritual para todos los pueblos.
Muchas mujeres se dieron cuenta de que el cristianismo ofrecía nuevas actividades y otras formas de compañía con otras mujeres. Las mujeres cristianas practicaban la nueva religión en su propia casa y predicaban sus convicciones ante otras personas en sus aldeas. Muchas otras murieron por su fe. Perpetua (m. 203) fue una mujer aristócrata que se convirtió al cristianismo. Su familia pagana le suplicó que renunciara a su nueva fe, a lo que ella se rehusó. Las autoridades la apresaron, pero ella eligió morir por su fe> y fue una de las que formaban el grupo de cristianos masacrados por las bestias salvajes en la arena de Cartago el 7 de marzo de 203.
Una vez que la iglesia cristiana estuvo mejor organizada, dos emperadores del siglo tercero respondieron con más persecuciones sistemáticas. El emperador Decio (249-251) culpó a los cristianos de los desastres que asolaron a Roma en el aciago siglo III: fueron ellos quienes no reconocieron a los dioses del estado y, en consecuencia, éstos se vengaron contra los romanos. Es más, conforme la organización administrativa de la iglesia crecía, Decio juzgaba que el cristianismo se asemejaba más y más a un estado dentro del estado que iba socavando el imperio.
 En consecuencia, inició la primera persecución sistemática de cristianos. Se requirió a todos los ciudadanos presentarse ante sus magistrados locales y ofrecer sacrificios a los dioses romanos. Por supuesto, los cristianos se negaron. Sin embargo, los planes de Decio fallaron. Los funcionarios locales no cooperaron y además, el reinado de Decio no fue tan largo. La última gran persecución la ordenó Diocleciano, al comienzo del siglo cuarto, pero era ya demasiado tarde. El cristianismo se había fortalecido mucho, como para ser erradicado por la fuerza. La mayoría de los paganos había aceptado la existencia del cristianismo.
En el siglo IV, el cristianismo prosperó como nunca antes. Es Constantino quien desempeño una función importante en el cristianismo, al que apoyo aparentemente desde el 312, cuando su ejército debía librar una batalla crucial contra Majencia en el puente Milvio, que cruzaba el río Tiber al norte de Roma. De acuerdo con una historia tradicional, al entrar en una batalla decisiva tuvo la visión de una cruz cristiana con la leyenda: “con este signo, vencerás”. La tradición prosigue que habiendo ganado la batalla, Constantino se convenció del poder del dios cristiano. A pesar de que no fue bautizado sino hasta el final de su vida, en el año 313 promulgó el famoso edicto de Milán, por el que oficialmente se toleraba la existencia del cristianismo. Después de Constantino, los emperadores fueron cristianos, con excepción de Juliano (360-363), quien trató brevemente de restaurar la religión politeísta grecorromana tradicional. Sin embargo, él murió en una batalla y su gobierno fue demasiado corto como para causar algún efecto. Bajo Teodosio “el grande” (378-395), el cristianismo fue declarado la religión oficial del imperio romano. Una vez en poder del control, los líderes cristianos utilizaron su influencia para proscribir las prácticas religiosas paganas. El cristianismo había triunfado.