MI MUSICA

viernes, 16 de marzo de 2012

REFUERZO ETICA ESTUDIANTES CLEI 3-4 NOCTURNA ANTONIO DERKA-SANTODOMINGO

1

ESTUDIANTES CLEI 3-4 NOCTURNA ANTONIO DERKA-SANTODOMINGO




ESTUDIANTES

ABRIR EL LINK O COPIARLO EN GOOGLE OBSERVAR LAS DIAPOSITIVAS Y ELABORAR EL TALLER DE LAS DIAPOSITIVAS ASIGNADAS.

https://skydrive.live.com/?id=6659C7BC1833CE1C!107&cid=6659c7bc1833ce1c&#!/view.aspx?cid=6659C7BC1833CE1C&resid=6659C7BC1833CE1C%21107

LINK CONSULTA

http://www.actionbioscience.org/esp/biotecnologia/glenn.html

Cuestiones Éticas de la Ingeniería Genética y la Transgénica

La tecnología de la transgénica tiene potencial como terapia médica, aunque conlleva preguntas sobre los siguientes temas:
  • La creación de nuevas formas de vida y el cruce de los límites de las especies;
  • Los efectos a largo plazo en la salud humana y en el medio ambiente;
  • La mezcla de ADN humano con ADN animal;
  • Las consecuencias personales, sociales y culturales involuntarias
La ingeniería genética es la colección de técnicas que se usan para:
  • Aislar a los genes;
  • Modificar a los genes para que funcionen mejor;
  • Preparar a los genes para que sean insertados en nuevas especies; y
  • Para desarrollar transgenes.
El proceso de creación de un transgen incluye el aislamiento del gene de interés de entre las decenas de miles de otros genes en el genoma de la especie donante del gen. Una vez que el gen es aislado, éste es generalmente alterado de manera tal que pueda funcionar efectivamente en el organismo recipiente. El gen es entonces combinado con otros genes como preparación a su inserción dentro de otro organismo, punto en el cual se le conoce como un transgen. Un organismo transgénico, a veces llamado una quimera, es aquel que posee un transgen introducido por métodos tecnológicos en vez de por medio de la reproducción selectiva.

Desarrollos recientes

La transgénica le permite a los científicos desarrollar organismos que expresan caracteres o rasgos novedosos que normalmente no se encuentran en la especie. Por ejemplo, un tipo de arroz conocido como “arroz dorado” posee niveles elevados de vitamina A. Los científicos también han desarrollado girasoles que poseen resistencia al moho y algodón que resiste el daño de los insectos. Las posibles combinaciones transgénicas se pueden clasificar en tres categorías (aquí la palabra “animal” se refiere a no humano):
  • Combinaciones planta-animal-humano;
  • Combinaciones animal-animal; y
  • Combinaciones animal-humano.
Un ejemplo de una combinación planta-animal-humano sería una en donde el ADN proveniente de fragmentos de tumor de un ratón y de un humano se inserta en el ADN de tabaco. Las plantas obtenidas contienen una vacuna potencial contra los linfomas (no del tipo Hutchins).Otras plantas transgénicas han sido utilizadas para la creación de vacunas comestibles. Al incorporar una proteína humana en bananos, en papas y en tomates, los investigadores han sido capaces de crear prototipos de vacunas comestibles contra la hepatitis B, el cólera y la diarrea. Las vacunas han tenido éxito en las pruebas con animales agrícolas y con humanos.
El BioSteel® es un producto creado de una combinación transgénica animal-animal. Los científicos de Nexia Biotechnologies, una compañía basada en Montreal, Canadá, aislaron al gen que codifica a la proteína de la seda de una araña, una de las substancias más fuertes y más elásticas que se conocen. Luego, insertaron a este gen en el genoma de un óvulo de cabra antes de que fuera fertilizado. Cuando las cabras transgénicas maduraron, produjeron leche que contenía a la proteína que codifica a la seda de la araña. La fibra creada artificialmente a partir de esta proteína de seda tiene varios usos potenciales de valor, tales como la producción de chalecos antibalas de bajo peso, gran fortaleza y gran suavidad. Otros usos industriales y médicos incluyen componentes más fuertes para la industria automotriz y aeroespacial y suturas más fuertes y biodegradables para cerrar heridas.
Las combinaciones transgénicas animal-humano representan un aspecto de crecimiento explosivo de la biotecnología. A continuación se presentan varios ejemplos:
Los cerdos a menudo son escogidos como animales transgénicos porque su fisiología y tamaño de sus órganos son muy similares a los de los humanos. La esperanza es que se puedan utilizar los órganos de cerdo para los transplantes humanos, conocido como xenotrasplantación, lo cual aliviaría la escasez de corazones y riñones humanos. Los investigadores también están explorando el uso de las terapias de trasplantación de células para los pacientes con lesiones de la espina dorsal o con enfermedad de Parkinson. Sin embargo, más abajo se discuten varias desventajas serias de la xenotrasplantación
  • Otros usos de esta combinación transgénica incluyen el crecimiento de tejidos sobre un andamio o marco de apoyo. Éste se puede utilizar después como un substituto temporal de la piel para el tratamiento de heridas o quemaduras, para reemplazar cartílagos, válvulas del corazón derivaciones cerebroespinales o hasta tubos de colágeno para guiar el recrecimiento de nervios que han sido dañados.
  • Además, varias compañías comerciales buscan derivar proteínas terapéuticas, como anticuerpos monoclonales, a partir de la leche de vacas, cabras, conejos y ratones transgénicos, y utilizar esta leche para administrar drogas para el tratamiento de la artritis reumática, el cáncer y otros desórdenes auto-inmunes.

Cuestiones Éticas

La biotecnología transgénica presenta un rango excitante de posibilidades, desde la reducción del hambre hasta la prevención y el tratamiento de enfermedades. Sin embargo, estas promesas también incluyen peligros potenciales. Algunas de las cuestiones que deben ser consideradas son:
  • ¿Estamos borrando o alterando las líneas entre las especies al crear combinaciones transgénicas?
  • ¿Cuáles son los riesgos conocidos asociados a la transgénica?
  • ¿Cuáles son los efectos ambientales a largo plazo cuando los transgénicos son liberados en el medio ambiente?
  • ¿Qué controles y revisiones éticas, sociales y legales deben ser impuestos sobre este tipo de investigación?
    • ¿Estamos causando dolor y sufrimiento a las criaturas vivientes cuando creamos ciertos tipos de quimeras?
    • ¿Crearán las intervenciones transgénicas en los humanos características físicas o comportamentales tales que puedan ser o no ser distinguibles de lo que generalmente percibimos como ser “humano?”
    • ¿Si la mezcla de ADN animal y humano resulta, intencionalmente o no, en entidades quiméricas posesoras de grados de inteligencia o sensitividad nunca vistas en los animales no humanos, deberán darse derechos y protección especial a estas entidades?
    • ¿Cuáles serían las consecuencias personales, sociales y culturales no intencionales?
    • ¿Redefinirían estas intervenciones lo que conocemos como “normal?”
    • ¿Quién tendrá acceso a estas tecnologías y cómo se distribuirían los recursos escasos?Algunos individuos han argumentado que el cruce de las líneas de las especies no es natural, es inmoral y es una violación de las leyes de Dios. Este argumento presume que los límites entre las especies son fijos y fáciles de delinear. Sin embargo, una reciente edición de la Revista Norteamericana de Bioética (en inglés) reflexionó que la noción de las líneas entre las especies es un tópico muy debatido actualmente. Algunos bioeticistas han apuntado que existe una variedad de conceptos sobre las especies: biológico, morfológico, ecológico, tipológico, evolucionario y filogenético, para nombrar algunos pocos. Todas estas definiciones de lo que es una especia reflejan las teorías cambiantes y los diferentes propósitos con que las diferentes especies son utilizadas por los individuos.
      A pesar que el tema de la moralidad del cruce de las líneas de las especies refleja los diferentes puntos de vista de la gente y puede ser conceptualmente poco claro, existen riesgos conocidos asociados con la xenotrasplantación de células transgénicas u órganos de animales a humanos. Por ejemplo, existe un riesgo pequeño pero significativo de la transmisión de enfermedades zoonóticas generalmente fatales, tales como la encefalopatía bovina espongiforme (conocida como “enfermedad de la vaca loca”), retrovirus endógenos porcinos (PERVs) y encefalitis Nipah. La introducción de estas enfermedades a la población humana puede tener consecuencias devastadoras. La Administración para el Alimento y las Drogas de los Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration) ha prohibido las pruebas de xenotrasplantación en primates no humanos hasta que el procedimiento haya sido adecuadamente demostrado como seguro y hasta que las cuestiones éticas hayan sido discutidas suficientemente en público.Los riesgos y los beneficios del uso experimental en humanos necesitan ser discutidos también. Similarmente, al combinar el ADN animal y el ADN humano con el ADN de una planta, ¿Corremos el riesgo de crear nuevas enfermedades para las cuales no existen tratamientos? Los riesgos a largo plazo al medio ambiente son desconocidos. Varios bioeticistas, ambientalistas y activistas en derechos de los animales han argumentado que no es correcto crear “monstruos” o animales que pueden sufrir a causa de la alteración genética (por ejemplo, un cerdo sin patas) y que este tipo de experimentación debería ser prohibida.
    • Alterando a los Humanos
      Varios bioeticistas han hecho un llamado para la prohibición de las tecnologías que alteran a las especies, la cual sería impuesta por un tribunal internacional. Parte del argumento a favor de esta prohibición es la preocupación que dicha tecnología podría ser usada para crear una raza de esclavos, es decir, una raza de infrahumanos que podría ser explotada. En Abril de 1998, los científicos Jeremy Rifkin y Stuart Newman, ambos opuestos a los organismos genéticamente modificados, (OGM), aplicaron para una patente sobre un “humancé,” parte humano y parte chimpancé, con el fin de crear un debate y llamar la atención a los abusos potenciales de esta tecnología. La Oficina de Patentes de los Estados Unidos (USPTO en sus siglas en inglés) rechazó la patente sobre la base de que violaba la Decimotercera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, la cual prohíbe la esclavitud. Esta decisión fue apelada, pero la apelación no ha llegado a las cortes aún, aunque quizás nunca llegará. La apelación puede ser sobreseída sobre la base de otros elementos técnicos.
    • A pesar de que la USPTO ha permitido el patentado extenso de formas de vida biodiseñadas y del ADN humano, la cuestión que ha sido puesta en evidencia por la aplicación de Newman y Rifkin no será resuelta fácilmente: ¿Qué hace a un ser humano? La definición genética no es de mucha utilidad, dada la variedad de las secuencias de genes entre los individuos. La definición de una especie es controversial, como lo mencionamos anteriormente. Si vemos a los caracteres para crear una definición, existen muchos caracteres que los humanos comparten con los primates y con otros animales. Si creamos a un ser que tiene la habilidad de hablar y quizás de razonar pero que se parece a un perro o a un chimpancé, ¿Deberíamos darle todos los derechos y protección que se le dan a un ser humano? Algunos bioeticistas argumentan que la definición de “ser humano” debería ser más expansiva y protectora, en vez de ser más restrictiva. Otros argumentan que las definiciones que son más expansivas podrían denigrar el estatus de los humanos y crear un desincentivo financiero para la patente de creaciones que puedan ser útiles a la humanidad. La cuestión de si la definición debiese ser o no ser más expansiva o restrictiva deberá ser considerada en las cortes, en las legislaciones y por las instituciones que tratan sobre las leyes que regulan a la discriminación genética.
    • En forma similar, el Comité Olímpico Internacional ha expresado la preocupación de que los atletas pronto emplearán a la ingeniería genética para obtener ventajas. Si ciertos individuos están dispuestos a manipular genéticamente a sus hijos para hacerlos mejores atletas, es entonces posible que ellos también estén dispuestos a manipularlos para que sean más inteligentes, mejor parecidos, con mejor oído musical, o cualquier cosa que los padres crean que les van a dar una ventaja. Los oponentes de la manipulación genética argumentan que al permitir esto estamos corriendo el riesgo de crear una raza de súper humanos, cambiando lo que significa ser normal y aumentando la creciente brecha entre los que tienen y los que no tienen. Los proponentes de la manipulación genética argumentan que los padres actualmente pueden darle y, de hecho, les dan a sus hijos ventajas al mandarlos a mejores escuelas o al darles hormonas de crecimiento, y que la prohibición de la manipulación genética es un rechazo a las libertades individuales. Estos argumentos también reflejan las filosofías opuestas que discuten cómo debería ser la distribución de los recursos escasos
    • La transgénica y la ingeniería genética presentan retos intrigantes y difíciles a los científicos y para los eticistas del Siglo XXI. Hasta que nosotros como sociedad o como una entidad global podamos estar de acuerdo sobre si los entes humanos o no humanos merecen nuestro respeto y estatus moral y legal, podremos esperar un debate y discusión interdisciplinario intenso, a medida que la ciencia y la medicina continúen creando nueva vida inteligente.

viernes, 17 de febrero de 2012

ETICA CLEI 3 CLEI 4

Clei 3     La ética ¿para qué? Alfonso Llano Escobar, S. J.
Partamos de un hecho mundial: la crisis de sentido, de valores, de responsabilidad. Veamos cómo la describe Hans Küng en su obra Proyecto de una ética mundial: "La crisis de la principal potencia occidental es ya una crisis ética de todo Occidente, incluida Europa: desmoronamiento de las tradiciones, de un sentido global de la vida, de criterios éticos absolutos, y carencia de nuevos fines, con todos los daños psíquicos que de ello se derivan. Muchos hombres no saben ya hacia qué opciones fundamentales han de orientar las pequeñas o grandes opciones diarias de su vida, y tampoco, qué preferencias seguir, qué prioridades establecer, qué símbolos elegir. Las antiguas instancias y tradiciones orientadoras ya no sirven. Reina en todas partes una crisis de orientación que, a pequeña escala, tiene que ver con la frustración, el miedo, la drogodependencia, el alcohol, el sida y la criminalidad de muchos jóvenes, y, a gran escala, con los nuevos escándalos políticos, económicos, sindicales y sociales. En definitiva, concluye H. Küng, Occidente se encuentra ante un vacío de sentido, de valores, de normas, que no solo afecta a los individuos, sino que constituye un problema político de enorme magnitud. Se impone un cambio de mentalidad"
"se necesita una religión o una ideología unitarias, pero sin ninguna clase de normas, valores, ideales y fines obligatorios y obligantes. No es posible la supervivencia sin una ética planetaria". La paz mundial será imposible si no hay una paz religiosa, y un diálogo ético entre religiones.
Consideraciones generales.
En los diferentes ambientes de enseñanza sobre ética surgen inevitablemente, en cualquier momento, directa o indirectamente, las prenociones implícitas que son de gran influencia en la vida de la gente y que con mucha frecuencia pueden constituir un obstáculo insuperable para la formación y el desarrollo ético de los estudiantes.
En este sentido, consideramos necesario partir del siguiente marco de referencia:
a. La ética es parte de la filosofía y como tal consiste esencialmente en un constante cuestionamiento del ámbito de lo moral. Su marco conceptual,
métodos y la diversidad de orientaciones teóricas le permiten no solo cuestionar las diferentes morales sino también poder pensar y analizar
conceptos morales, estudiar lo que son los valores, cómo surgen y por qué y en general puede investigar cualquier hecho relacionado con lo moral.
b. Lo ético es indefectiblemente de carácter personal. Es ante todo, opción por determinados valores y voluntad de hacerlos realidad.
c. La ética no se reduce a un conjunto de normas que se impone fatalmente al individuo desde una autoridad exterior a él, que apenas le deja espacio para el ejercicio de su libertad y responsabilidad. Una ética de la prohibición no hace al ser humano más persona, lo que sí es posible con una reflexión ética de los valores en la que se pone en juego la persona misma con su libertad y responsabilidad.
d. Lo ético es una dimensión de la realidad humana y social; está presente en los diversos ámbitos de la existencia porque en todos ellas hay valores en juego. Es en el análisis mismo de esa realidad y de su devenir donde se pueden encontrar los criterios éticos que deben inspirarla.
e. La ética no se limita a formular grandes principios difícilmente aplicables a situaciones complejas, sobre todo cuando se dan conflictos de valores. La ética también orienta el comportamiento humano en situaciones concretas que pueden ser muy sencillas pero también muy complejas y dilemáticas por la existencia de conflictos de valores, de múltiples factores condicionantes de la decisión, y la diversidad y aún contraposición de intereses en juego. Esto exige el reconocimiento de valores éticos, el desarrollo del juicio ético, una gran capacidad para plantear problemas, de reflexión, de pensamiento hipotético, de sensibilidad y sentido de riesgo; en donde más allá de manifestar adhesión a determinados valores, el gran reto es hacerlos realidad en las decisiones, tanto en las de grandes consecuencias como en las de pequeño alcance.
f. Si aún hay quienes niegan o subestiman la ética desde el ejercicio profesional, también los hay quienes desde la ética desconfían de las
prácticas profesionales, en algunos casos incluso como si la lógica intrínseca a ellas tuviese una fuerte tendencia a la inmoralidad. Para superar esta postura es necesario una comprensión de las profesiones desde dentro, sólo así pueden descubrirse las posibilidades que en ellas hay para la realización de valores, pero también las muchas veces que esta se desdeña y se niega.
Con todo, es el camino para comprender los condicionamientos que la realidad impone al ejercicio profesional, así como los márgenes de libertad
que ofrece para una actuación ética.
g. Asimismo, llega a afirmarse que la ciencia y la tecnología son ajenas a la ética, tanto por la exigencia de objetividad que debe caracterizar a la ciencia como por el carácter instrumental de la tecnología. Ante esta postura habría que reiterar y enfatizar que el comportamiento humano se fundamente y soporta en valores, al servicio de los cuales se pone la tecnología; y habría que cuestionar también aquella noción de objetividad científica como neutralidad axiológica.
1. Introducción
La ciencia es un cuerpo de conocimiento organizado y sistematizado acerca del Universo, incluidos nosotros mismos. Hasta este punto no existen implicaciones éticas, porque el pensamiento es neutro en tanto no determine acciones; pero el humano, dada su propia naturaleza, no se detiene nunca en sólo conocer y entender, y ha desarrollado una extraordinaria habilidad para usar y aplicar el conocimiento para múltiples propósitos, herramientas, productos y procesos de modificación de materiales que alteran y afectan la forma de vivir. Esto es, la tecnología tiene indiscutibles implicaciones éticas, ya que la vida alterada a la que conduce no puede asegurarse que sea mejor o peor, y las consecuencias a largo plazo son, en la mayoría de los casos, imprevisibles.
Bunge considera que la ciencia debe entenderse como un sistema lógicamente estructurado de conceptos y enunciados verdaderos, y la actividad científica como una empresa teórica de investigadores que se rige por la búsqueda de la verdad objetiva.
Para él, la tecnología es el resultado de la aplicación de los conocimientos científicos en forma de sistemas de acción basados en leyes científicas y por tanto racionales, de lo que se concluye que el conocimiento científico y la tecnología, basados en la ciencia y las humanidades racionalistas, son no sólo valiosos medios de producción y bienestar, sino también condiciones para el debate democrático y la solución racional de los conflictos.
Esta posición ultraoptimista de Bunge -quien en este artículo aboga por una cruzada para expulsar de la Academia, como nuevos caballos de Troya posmodernos, a los "constructivistas-relativistas"- es insostenible y resume cinco mitos que Daniel Sarewitz(2) menciona. Siendo la sociedad la que sostiene al sistema y considerando al sistema de alto valor estratégico para el desarrollo social y material de las naciones, es necesario adoptar nuevos puntos de vista, que Sarewitz considera también mitos pero más adecuados a la situación actual. El primer grupo de mitos actuales a los que se refiere Sarewitz es el siguiente:

- El mito del beneficio infinito: más ciencia y más tecnología generarán mayor bienestar público.
- El mito de la libre investigación: es posible cualquier línea de investigación, científicamente razonable para producir beneficios sociales.
- El mito de la responsabilidad (rendición de cuentas): el sistema de revisión por pares, la reproducibilidad de los resultados y otros controles expresan las principales responsabilidades éticas del sistema de investigación.
- El mito de la autoridad: la información científica ofrece una base objetiva para la resolución de disputas políticas.
- El mito de las fronteras sin límites: el nuevo conocimiento generado en la frontera de la ciencia es independiente de las consecuencias morales y prácticas producidas en la sociedad.
La idea de Sarewitz es que estos mitos han sido creados por la propia comunidad científica, pero suelen fracasar a la hora de servir a los intereses de la sociedad. Considera que no se puede divorciar lo que ocurre en el interior del laboratorio del contexto social más amplio en el que está profundamente inmerso, existiendo la necesidad de crear "un nivel más realista de expectativas respecto de las promesas sociales hechas en nombre del sistema de investigación y desarrollo y un incremento en la capacidad de objetivos sociales". Para esto sugiere una mitología alternativa sobre la que volveremos al final de este documento.

En relación con el quinto mito -considerar a la ciencia como filosóficamente ajena a valores y políticas, movida exclusivamente por intereses teóricos y verificación de hechos, y como consecuencia declararla éticamente neutral, al margen de las responsabilidades que el uso de los resultados de la investigación libremente llevada a cabo conlleva-, es una posición que no se puede seguir sosteniendo, por muchas razones.
 Por una parte, en la creación del conocimiento intervienen factores sociales, económicos, culturales, ideológicos, entre otros, situaciones que no pueden quedar al arbitrio de una sola persona; por otra, los resultados de su aplicación tienen una trascendencia que puede ser considerada como parte de una estrategia nacional.

Los estudios de los últimos cincuenta años sobre la interrelación Ciencia-Tecnología-Sociedad (CTS) han puesto de relieve la compleja red de agentes, actividades y escenarios que integran la ciencia y la tecnología contemporáneas y, como consecuencia, conducen a aceptar que éstas son un resultado de la cultura humana: realizaciones sociales y culturales(3).

2. Aspectos éticos del desarrollo tecnológico
Un examen somero de la tecnología nos mostraría que tiende siempre a crecer y renovarse: la creatividad y la innovación son aspectos destacados de su actividad, de tal modo que cuando se detiene corre el riesgo de derrumbarse (efecto bicicleta).
Además, se relaciona con otras actividades del quehacer humano, formando un sistema cuya dinámica compleja se conoce como "desarrollo tecnológico". La tecnología se relaciona con los propósitos del ser humano, sus aspiraciones y sus valores; en muchas ocasiones es el instrumento para su logro(4). El ser humano ha aspirado siempre a extender y ampliar sus capacidades intrínsecas: ver más, mejor y más lejos, de donde surgen instrumentos (lentes, anteojos, telescopios, microscopios); la extensión de su movimiento (caballos, trenes, aviones); la ampliación de las funciones cerebrales (libros, calculadoras, computadores); la reducción de los riesgos (defensa contra el frío, las inundaciones, el hambre, las enfermedades), por ejemplo. La tecnología, como expresión de creatividad, se relaciona con propósitos, anhelos y valores: extiende la capacidad humana y elimina o reduce los riesgos.

La exuberancia y virtuosismo de la tecnología y, por ende, del desarrollo tecnológico nos lleva a formular algunas cuestiones: ¿para qué crear? ¿Para qué ampliar y extender las capacidades humanas? ¿Hasta qué punto? ¿Para qué eliminar los riesgos? No siempre es bueno ni moral el crecimiento. No olvidemos que el cáncer es un crecimiento celular incontrolado: ¿no podría sucedernos lo mismo con el crecimiento tecnológico?

Al mismo tiempo que la tecnología amplía las posibilidades de vida, plantea una serie de responsabilidades y de problemas que están lejos de haber sido resueltos filosófica, legal o políticamente(5). Como consecuencia del desarrollo técnico se establece una nueva división del trabajo y comenzamos a ser expertos en nuestro oficio, piezas sustituibles en el engranaje social, pero con la obligación de tomar decisiones que tienen implicaciones bioéticas muy vastas. Al decidir, casi siempre tenemos un conocimiento experto del problema, pero sin tiempo ni lugar para reflexionar sobre sus alcances. De aquí la necesidad de una formación en bioética.
Los juicios de Nürenberg establecieron de forma contundente (aunque desde el lado vencedor) que el cumplimiento del deber no excluye la responsabilidad ética. Esta doctrina extendida al trato médico de poblaciones segregadas, como en el caso Tuskegee(6), llevó a acuñar el término bioética en 1970(7,8), referido a una preocupación central acerca del ser humano y su entorno, el cuidado de otras especies, ecosistemas y el equilibrio de la vida en el planeta. Para Ruy Pérez Tamayo(9) la bioética nació como un puente entre la biología y la filosofía, pero incluye también la ecología, la medicina y la antropología, y busca un lenguaje común entre todas ellas. Con un alcance más amplio, el mismo Potter concibió a la bioética como un puente entre la ciencia y las humanidades, concepto cuya fertilidad y profundo significado lo hacen hoy tan evidente y necesario.

¿Cuántos profesionales de la salud necesitan, antes de emitir un diagnóstico, una serie de estudios, gráficos y números obtenidos en equipos de varia complejidad tecnológica, y olvidan la importancia de la palpación, el ojo clínico o el semblante de los pacientes? Quien haya estado alguna vez internado en un hospital moderno se habrá sentido más atendido por aparatos y sensores electrónicos que por personal médico o paramédico. ¿Ha enfermado la medicina? Estos hechos deben llevarnos a reflexionar sobre las implicaciones éticas de la ciencia y de la tecnología.
La tecnología permea e interviene en multitud de actividades relacionadas con nuestra manera de vivir (desde el momento de la fecundación hasta la prolongación de la vida, como examinaremos más adelante) y es importante que su uso -y no su abuso- conduzca a una mejor vida, objeto de la bioética, pues, como se ha dicho, su razón de ser es evitar que su avance incontrolado arrase con los principios y valores del ser humano.

3. Biotecnología. Sistemas tecnocientíficos. Transgénicos
La segunda mitad del siglo XX estuvo marcada por el surgimiento y crecimiento de los sistemas tecno-científicos: la investigación nuclear, la espacial, la informática, las telecomunicaciones, la telemática y en especial la biotecnología.Un sistema tecnocientífico se crea cuando alguien (singular o colectivamente) intencionalmente (planeación), mediante técnicas apropiadas, transforma un objeto concreto y produce artefactos.Siguiendo a Olivé podemos decir que en todo sistema tecnocientífico cabe distinguir: (a) agentes intencionales que persiguen un fin, (b) objetos que se transforman, (c) técnicas de manipulación de los objetos y (d) resultados en forma de artefactos. Las técnicas son sistemas de habilidades y reglas que conducen a la solución de problemas y, por tanto, cambian de acuerdo con el problema propuesto; pueden ser habilidades materiales o intelectuales, como técnicas matemáticas, de cómputo, etc. Los artefactos suelen ser el resultado de las transformaciones de otros objetos concretos, pero no siempre son un resultado previsto y deliberado. Por ejemplo, el adelgazamiento de la capa de ozono es un artefacto no intencionalmente buscado, resultado del uso indebido de compuestos que contienen clorofluorocarburos (CFC) utilizados como base en aerosoles.

Los transgénicos son organismos modificados genéticamente; son objetos biotecnológicos, por tanto, son artefactos con vida creados con técnicas de manipulación biológica. Han existido transgénicos a lo largo de toda la historia: el cruce de los animales (asno-caballo), injertos de unas variedades de vegetales en otras para lograr mejor rendimiento u obtener variedades resistentes. Sin embargo, el caso reviste características y problemas nuevos cuando las posibilidades de producción de transgénicos -como consecuencia de la fusión del conocimiento científico y la tecnología han aumentado casi sin límites y sus consecuencias no son totalmente previsibles.

La biotecnología es un sistema de espectro muy amplio que va desde las vacunas hasta la clonación de especies animales. Las variedades vegetales transgénicas son sólo un aspecto muy pequeño de ese gran panorama y si se ha suscitado un debate nacional e internacional es debido a que con un conocimiento incompleto se trata de obtener leyes universales de comportamiento y aquellas ideologías de los diferentes grupos involucrados no encuentran un terreno común de acuerdo. La actitud no puede consistir en oponerse rotundamente al proceso, pero sí estar alertas a posibles consecuencias desagradables que pudieran surgir al utilizar transgénicos.
En junio de 2005, un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que no sólo no se han encontrado indicios de que los transgénicos sean nocivos para la salud, sino que pueden ayudar a mejorarla; sugiere que se sigan haciendo evaluaciones desde un punto de vista social y cultural. Por otra parte, Greenpeace y otras organizaciones no gubernamentales se aferran al punto de vista opuesto y abogan contra todo uso de transgénicos, su importación y hasta su posible ensayo.

¿Cómo evaluar los sistemas biotecnológicos y sus artefactos, y las consecuencias que generan, cuando éstos afectan intereses de diversos sectores de la sociedad? ¿Cómo manejar estos problemas en una sociedad contemporánea que aspira a vivir democráticamente?(14).

La discusión bioética con relación a los sistemas biotecnológicos debe hacerse de manera transparente, con abundante información y, hasta donde ello sea posible, desprejuiciada y al margen de intereses particulares, de tal modo que los acuerdos sean éticamente justificables.
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Clei 4    La ética ¿para qué? Alfonso Llano Escobar, S. J.
Partamos de un hecho mundial: la crisis de sentido, de valores, de responsabilidad. Veamos cómo la describe Hans Küng en su obra Proyecto de una ética mundial: "La crisis de la principal potencia occidental es ya una crisis ética de todo Occidente, incluida Europa: desmoronamiento de las tradiciones, de un sentido global de la vida, de criterios éticos absolutos, y carencia de nuevos fines, con todos los daños psíquicos que de ello se derivan. Muchos hombres no saben ya hacia qué opciones fundamentales han de orientar las pequeñas o grandes opciones diarias de su vida, y tampoco, qué preferencias seguir, qué prioridades establecer, qué símbolos elegir. Las antiguas instancias y tradiciones orientadoras ya no sirven. Reina en todas partes una crisis de orientación que, a pequeña escala, tiene que ver con la frustración, el miedo, la drogodependencia, el alcohol, el sida y la criminalidad de muchos jóvenes, y, a gran escala, con los nuevos escándalos políticos, económicos, sindicales y sociales. En definitiva, concluye H. Küng, Occidente se encuentra ante un vacío de sentido, de valores, de normas, que no solo afecta a los individuos, sino que constituye un problema político de enorme magnitud. Se impone un cambio de mentalidad"
1. Introducción
La ciencia es un cuerpo de conocimiento organizado y sistematizado acerca del Universo, incluidos nosotros mismos. Hasta este punto no existen implicaciones éticas, porque el pensamiento es neutro en tanto no determine acciones; pero el humano, dada su propia naturaleza, no se detiene nunca en sólo conocer y entender, y ha desarrollado una extraordinaria habilidad para usar y aplicar el conocimiento para múltiples propósitos, herramientas, productos y procesos de modificación de materiales que alteran y afectan la forma de vivir. Esto es, la tecnología tiene indiscutibles implicaciones éticas, ya que la vida alterada a la que conduce no puede asegurarse que sea mejor o peor, y las consecuencias a largo plazo son, en la mayoría de los casos, imprevisibles.
Bunge considera que la ciencia debe entenderse como un sistema lógicamente estructurado de conceptos y enunciados verdaderos, y la actividad científica como una empresa teórica de investigadores que se rige por la búsqueda de la verdad objetiva.
Para él, la tecnología es el resultado de la aplicación de los conocimientos científicos en forma de sistemas de acción basados en leyes científicas y por tanto racionales, de lo que se concluye que el conocimiento científico y la tecnología, basados en la ciencia y las humanidades racionalistas, son no sólo valiosos medios de producción y bienestar, sino también condiciones para el debate democrático y la solución racional de los conflictos.
Esta posición ultraoptimista de Bunge -quien en este artículo aboga por una cruzada para expulsar de la Academia, como nuevos caballos de Troya posmodernos, a los "constructivistas-relativistas"- es insostenible y resume cinco mitos que Daniel Sarewitz(2) menciona. Siendo la sociedad la que sostiene al sistema y considerando al sistema de alto valor estratégico para el desarrollo social y material de las naciones, es necesario adoptar nuevos puntos de vista, que Sarewitz considera también mitos pero más adecuados a la situación actual. El primer grupo de mitos actuales a los que se refiere Sarewitz es el siguiente:
- El mito del beneficio infinito: más ciencia y más tecnología generarán mayor bienestar público.
- El mito de la libre investigación: es posible cualquier línea de investigación, científicamente razonable para producir beneficios sociales.
- El mito de la responsabilidad (rendición de cuentas): el sistema de revisión por pares, la reproducibilidad de los resultados y otros controles expresan las principales responsabilidades éticas del sistema de investigación.
- El mito de la autoridad: la información científica ofrece una base objetiva para la resolución de disputas políticas.
- El mito de las fronteras sin límites: el nuevo conocimiento generado en la frontera de la ciencia es independiente de las consecuencias morales y prácticas producidas en la sociedad.
La idea de Sarewitz es que estos mitos han sido creados por la propia comunidad científica, pero suelen fracasar a la hora de servir a los intereses de la sociedad. Considera que no se puede divorciar lo que ocurre en el interior del laboratorio del contexto social más amplio en el que está profundamente inmerso, existiendo la necesidad de crear "un nivel más realista de expectativas respecto de las promesas sociales hechas en nombre del sistema de investigación y desarrollo y un incremento en la capacidad de objetivos sociales". Para esto sugiere una mitología alternativa sobre la que volveremos al final de este documento.
En relación con el quinto mito -considerar a la ciencia como filosóficamente ajena a valores y políticas, movida exclusivamente por intereses teóricos y verificación de hechos, y como consecuencia declararla éticamente neutral, al margen de las responsabilidades que el uso de los resultados de la investigación libremente llevada a cabo conlleva-, es una posición que no se puede seguir sosteniendo, por muchas razones. Por una parte, en la creación del conocimiento intervienen factores sociales, económicos, culturales, ideológicos, entre otros, situaciones que no pueden quedar al arbitrio de una sola persona; por otra, los resultados de su aplicación tienen una trascendencia que puede ser considerada como parte de una estrategia nacional.
Los estudios de los últimos cincuenta años sobre la interrelación Ciencia-Tecnología-Sociedad (CTS) han puesto de relieve la compleja red de agentes, actividades y escenarios que integran la ciencia y la tecnología contemporáneas y, como consecuencia, conducen a aceptar que éstas son un resultado de la cultura humana: realizaciones sociales y culturales.
Consideraciones generales.
En los diferentes ambientes de enseñanza sobre ética surgen inevitablemente, en cualquier momento, directa o indirectamente, las prenociones implícitas que son de gran influencia en la vida de la gente y que con mucha frecuencia pueden constituir un obstáculo insuperable para la formación y el desarrollo ético de los estudiantes.
En este sentido, consideramos necesario partir del siguiente marco de referencia:
a. La ética es parte de la filosofía y como tal consiste esencialmente en un constante cuestionamiento del ámbito de lo moral. Su marco conceptual,
métodos y la diversidad de orientaciones teóricas le permiten no solo cuestionar las diferentes morales sino también poder pensar y analizar
conceptos morales, estudiar lo que son los valores, cómo surgen y por qué y en general puede investigar cualquier hecho relacionado con lo moral.
b. Lo ético es indefectiblemente de carácter personal. Es ante todo, opción por determinados valores y voluntad de hacerlos realidad.
c. La ética no se reduce a un conjunto de normas que se impone fatalmente al individuo desde una autoridad exterior a él, que apenas le deja espacio para el ejercicio de su libertad y responsabilidad. Una ética de la prohibición no hace al ser humano más persona, lo que sí es posible con una reflexión ética de los valores en la que se pone en juego la persona misma con su libertad y responsabilidad.
d. Lo ético es una dimensión de la realidad humana y social; está presente en los diversos ámbitos de la existencia porque en todos ellas hay valores en juego. Es en el análisis mismo de esa realidad y de su devenir donde se pueden encontrar los criterios éticos que deben inspirarla.
e. La ética no se limita a formular grandes principios difícilmente aplicables a situaciones complejas, sobre todo cuando se dan conflictos de valores. La ética también orienta el comportamiento humano en situaciones concretas que pueden ser muy sencillas pero también muy complejas y dilemáticas por la existencia de conflictos de valores, de múltiples factores condicionantes de la decisión, y la diversidad y aún contraposición de intereses en juego. Esto exige el reconocimiento de valores éticos, el desarrollo del juicio ético, una gran capacidad para plantear problemas, de reflexión, de pensamiento hipotético, de sensibilidad y sentido de riesgo; en donde más allá de manifestar adhesión a determinados valores, el gran reto es hacerlos realidad en las decisiones, tanto en las de grandes consecuencias como en las de pequeño alcance.
f. Si aún hay quienes niegan o subestiman la ética desde el ejercicio profesional, también los hay quienes desde la ética desconfían de las
prácticas profesionales, en algunos casos incluso como si la lógica intrínseca a ellas tuviese una fuerte tendencia a la inmoralidad. Para superar esta postura es necesario una comprensión de las profesiones desde dentro, sólo así pueden descubrirse las posibilidades que en ellas hay para la realización de valores, pero también las muchas veces que esta se desdeña y se niega.
Con todo, es el camino para comprender los condicionamientos que la realidad impone al ejercicio profesional, así como los márgenes de libertad
que ofrece para una actuación ética.
g. Asimismo, llega a afirmarse que la ciencia y la tecnología son ajenas a la ética, tanto por la exigencia de objetividad que debe caracterizar a la ciencia como por el carácter instrumental de la tecnología.
Ante esta postura habría que reiterar y enfatizar que el comportamiento humano se fundamente y soporta en valores, al servicio de los cuales se pone la tecnología; y habría que cuestionar también aquella noción de objetividad científica como neutralidad axiológica.
 Las tecnologías de la reproducción
Las técnicas utilizadas en la reproducción humana merecen consideración especial porque tienen una amplia perspectiva de aplicación médica, ofrecen facetas bioéticas singulares y se está muy lejos de un consenso en cuanto a su uso y legitimidad. Nuestra generación posee un conocimiento que no tuvieron generaciones anteriores acerca de cómo ocurre la concepción humana y cómo se interrumpe. Con esta información la humanidad puede intervenir en su propia reproducción: técnicas simples de fertilización in vitro pueden evitar muchos de los problemas iniciales de la concepción; los embriones pueden ser conservados criogénicamente; se pueden donar gametos y embriones, y existe la posibilidad, a través de la investigación y el desarrollo de nuevas técnicas, de descubrir y corregir mal formaciones del nuevo ser en el embrión mismo.
El desarrollo de estas tecnologías conduce a situaciones en que una persona o grupo de personas adquiere un rol que siempre hemos atribuido a Dios. Los puntos de vista éticos ante la fertilización in vitro son diferentes entre judíos, musulmanes y cristianos, y aun en un mismo país y en la misma cultura, entre diferentes asociaciones científicas y profesionales: se presentan como antagónicos el derecho a la vida y el derecho a elegir.
Lo cierto es que por primera vez en la historia de la humanidad se puede, mediante el uso de la ciencia y de la tecnología, resolver el ancestral problema de infertilidad y satisfacer el anhelo de asegurar la descendencia que tiene casi todo ser humano. Las situaciones legales y sociales, sin olvidar las religiosas, que aparecen como consecuencia del uso y difusión de las tecnologías de la reproducción humana son muy variadas y singulares.
El solo tema del "parentesco por encargo" suscita otra serie de cuestiones de carácter legal y ético, que comienzan a plantearse en las cortes de justicia y para las cuales aún no existe jurisprudencia. Nos encontramos con que la tecnología extiende las posibilidades existenciales pero, al mismo tiempo, origina una serie de responsabilidades que filosófica, legal o políticamente no están resueltas. El que desarrolla la tecnología y no sólo el que la aplica debe reflexionar sobre sus implicaciones.
La manipulación del material genético preembriónico crea otros problemas bioéticos relacionados con el aborto, y ello llevaría al enfrentamiento con los grupos pro vida. El punto de vista cristiano es que existe la persona desde el momento mismo de la concepción y que, por lo tanto, el embrión debe considerarse como sagrado. Paul Badham,clérigo anglicano (Chair of Religión and Ethics de St.David´s University College de la Universidad de Gales, U.K.) analiza esta posición frente a la Biblia, la tradición de la Iglesia y los requerimientos de un razonamiento cristiano, llegando a la conclusión de que no existe un fundamento adecuado para lo que ha dado en llamarse "posición cristiana" ante el aborto y la manipulación genética.
 Neuroética
Se han explorado algunos sistemas tecnocientíficos construidos a partir de la ingeniería genética y se especula acerca de las posibilidades terapéuticas que ofrece la manipulación de genes: prevención de enfermedades asociadas con genes específicos del código genético, los cuales podrían ser bloqueados en sus efectos y con ello evitarlas. La fantasía se desborda cuando se asocia la manipulación con el logro de una descendencia diseñada de acuerdo con patrones de color, tamaño, inteligencia, etc. En todas estas especulaciones están ausentes las consideraciones bioéticas y parecen olvidarse también los fundamentos genéticos de la evolución humana.
Sin embargo, no paran aquí las tribulaciones. Cuando se considera posible afectar, como ya empieza a serlo mediante manipulación genética y neurotecnologías apropiadas, el funcionamiento del cerebro y con ello la conciencia, último reducto de la personalidad humana, es razonable que surja un nuevo campo de estudio acerca de las posibles consecuencias de estos procesos, conocido como "neuroética", y cuyo propósito es el estudio y consideración de los beneficios y peligros asociados a la investigación moderna del cerebro y, por extensión, las implicaciones sociales, legales y
éticas que resultan del tratamiento y/o manipulación de la mente.
Las tecnologías actuales derivadas de las neurociencias, el desarrollo de nuevos y poderosos fármacos y la utilización de técnicas de resonancia magnética para la detección y alteración de los estados neuronales, están dando origen a problemas éticos novedosos que trascienden el ámbito de la bioética.
Estas técnicas de tratamiento y manipulación del cerebro y los estados mentales asociados constituyen lo que se conoce como "neurotecnologías".
Las neurociencias traen aparejados nuevos problemas bioéticos, cuya naturaleza los hace particularmente complejos y dignos de especial consideración. Sin entrar en el problema de entender cómo nuestros cerebros llegan a juicios morales y éticos, hay un conjunto de cuestiones que pertenecen a la neuroética como, por ejemplo, los planteados por Michael S. Gazzaniga en su libro "The Ethical Brain"(19). Gazzaniga pregunta ¿es técnicamente posible escoger los genes de la inteligencia? Y en caso de serlo, ¿determinan estos genes por sí solos la inteligencia? ¿Es ético este tipo de manipulación? El autor no descarta una no lejana posibilidad de alterar la personalidad y la inteligencia a través de la manipulación genética, a pesar de que ser persona depende también de la influencia de los demás y del azar. Se necesita no sólo cierta organización genética para ser un profesional brillante, un atleta o un músico; se requieren muchas horas de práctica y apoyo social. Sin embargo, ¿seremos lo suficientemente inteligentes para no manipular los genes de la inteligencia más allá de lo que la evolución de la especie humana determina?

 Conclusión
Aunque sólo se han explorado aquí algunos sistemas tecnocientíficos, puede ya entenderse el tamaño y la complejidad de los problemas asociados al desarrollo de nuevas tecnologías y al avance científico en general. El viejo esquema lineal de la relación "ciencia-tecnología-sociedad-bienestar humano" resulta ser ahora un esquema teórico y en el mejor de los casos histórico, pues no sirve para describir la situación actual. De ahí que concebir la ciencia y tecnología actuales como valorativamente neutras sea no solamente falso sino incluso peligroso: no puede seguirse educando a las nuevas generaciones de científicos y tecnólogos al margen de las implicaciones éticas de su actividad.
No se podrá negar que la ciencia y la tecnología han contribuido enormemente para mejorar la vida de los seres humanos, pero si se analizan estos resultados en el sentir y humor de la gente pareciera que no todo ha sido para felicidad humana. Los valores y metas de la sociedad postindustrial difieren notablemente de los de hace dos o tres generaciones, estableciéndose la "brecha generacional" con muy poca comunicación por lo que respecta a los valores. La nueva cultura con base tecnológica está para quedarse y avanzar del lado técnico. Los que han probado alguna vez el desarrollo tecnológico tardan en reaccionar ante sus otras consecuencias. Lo que se puede es repensar la tecnología en un mundo centrado en lo humano.
Volviendo a Sarewitz, la mitología alternativa que propone se basa en:
- Tratar de aumentar la diversidad, especialmente en la cúpula, entre la comunidad que lleva a cabo la investigación científica y el desarrollo tecnológico.
- Tomar en cuenta el elemento humano al dirigir y controlar el crecimiento y la productividad.
- Crear mecanismos (brokers) honestos de intermediación entre el laboratorio y la arena política, que ayuden a crear y mantener armonía, flujo de información y expectativas.
- Crear vías democráticas amplias para la participación pública en la toma de decisiones sobre ciencia y tecnología.
- Procurar un enfoque global que se centre en la sustentabilidad más que en el crecimiento ilimitado.
Esta nueva mitología apunta hacia una política democrática en la toma de decisiones en relación con la ciencia y la tecnología, controlando el poder de los expertos que en ocasiones es excesivo y se contrapone al poder de decisión de los afectados. ¿Se logrará este objetivo? Hasta ahora los hechos parecen decir lo contrario, pero quizá la inminencia de la catástrofe obligue a comprenderlo y lograrlo.



http://blogs.elespectador.com/contextus/2011/11/23/hans-kung-y-el-proyecto-de-una-etica-mundial/

domingo, 29 de enero de 2012

Religion Clei

CLEI 3   RELIGION
El Bien y el Mal.
 Desde que nacemos, escuchamos y aprendemos diferentes términos que se convierten en cotidianos y cuyo uso se presta para diferentes situaciones. Dos de esos términos son el bien y el mal.
Normalmente utilizamos estas dos palabras como si tuvieran vida propia.
Para “el bien” existe una personificación muy difundida en el mundo: Dios. Por otro lado, “el mal” es personificado por Satanás.
¿Pero acaso estas dos palabras quieren decir en verdad que existe una polarización notable y real plasmada en dos personajes contrarios como lo son Dios y Satanás?
Usualmente si algo bueno sucede o consideramos alguna acción como digna de ser calificada como buena, automáticamente es atribuida a Dios. Y lo mismo para la asociación del mal con Satanás. Pero esto no constituye más que una abstracción necesaria para muchos en el sentido que permite separar unas acciones de otras.
El problema es que cuando se agrupan los conceptos mediante sistemas artificiales y, en este caso, muy subjetivos, se corre el riesgo de sesgar los diferentes hechos naturales y sociales, logrando únicamente una peligrosa confusión.
Desde tiempos inmemoriales, el ser humano fue creando gradualmente seres imaginarios que, en una etapa inicial, representaban a la naturaleza misma, y posteriormente otros seres que cubrían necesidades y aplacaban temores. Con esto, fueron atribuyéndose poco a poco características y comportamientos humanos a estos seres.
En una tercera etapa, estos seres fueron utilizados para manejar grandes masas de gente, es decir, con fines políticos y de poder.
Pero, evidentemente, cada nueva etapa mantuvo casi intactas las características de las etapas anteriores, y esto se hace evidente cuando vemos cuál es el concepto de Dios o Satanás en la actualidad: seres que de maneras distintas pero complementarias, han sido y son utilizados para mantener un orden general entre las naciones y en los círculos sociales reducidos; seres que dan consuelo o proveen castigo eterno; seres que representan aún a la naturaleza misma, ya que pueden ser encontrados y asociados con cualquier cosa o ser vivo existente en nuestro planeta. Pero, como Dios es el que representa el bien, tenía que existir una contraparte: Satanás.
Y este patrón lo podemos ver en diferentes culturas a lo largo de la historia humana. Cada cultura representa el bien en uno o más dioses y el mal en otros tantos.
Ahora, el concepto religioso del bien y el mal es absoluto, es decir, tajante y con fronteras muy delimitadas. Y es este el gran problema.
El concepto religioso define el bien como las cosas que ha mandado Dios que hagamos, y el mal como las que no. Todo esto se basa principalmente en libros como la Biblia, el Corán y otros.
Claro, decir que amar a los padres es bueno, es algo que nadie puede negar. Y lo dice en la Biblia. Pero, aprobar la esclavitud o la venganza es algo que se considera universalmente como algo malo. Sin embargo, el Dios de la Biblia ordena estas dos cosas.
Como podemos ver, la concepción religiosa del bien y el mal es muy subjetiva y altamente contradictoria.
Por otro lado, el bien y el mal se pueden analizar mejor desde un punto de vista de que la moral es un producto de la evolución del comportamiento humano: normas consensuadas que permiten un mayor beneficio y menor perjuicio a cada individuo que vive en una sociedad dada.
El bien y el mal son conceptos relativos y percibidos como tales (es decir, como bien o como mal) según la óptica de cada grupo cultural o social.
Si una persona hace daño a otra está mal, porque consensualmente ha sido determinado así, pero no quiere decir en lo absoluto que dicha persona ha sido movida por algún ente maligno portador de todo el mal existente.
El bien y el mal no son algo palpable ni algo que exista como tal. Son sólo conceptos relativos y que solo tienen sentido bajo el razonamiento humano.
Son abstracciones creadas para clasificar formas de comportamiento o causas de este. Son conceptos tan relativos como el frío o el calor, o lo claro o lo oscuro.
Lo que debemos dejar de hacer es pensar que el que hace el bien está guiado por algún ente portador de todo el bien del mundo, y el que hace el mal lo está por algún ente portador de todo el mal. Esta actitud sólo genera odios, discriminación y más ignorancia de la que ya existe en este mundo.

Clave para distinguir el bien del malBenedicto XVI, 24 julio 2207
Un mundo en el que Dios no existe se convierte en todo caso en un mundo de la arbitrariedad y el egoísmo,

Para comprender la línea de demarcación entre el bien y el mal hay que escuchar la voz del Creador.  Sólo si aparece Dios hay luz, hay esperanza . Nuestra vida tiene un sentido que no podemos inventar nosotros, nos precede, nos lleva.

Hoy la moral y la religión «prácticamente han sido expulsadas» y «el único criterio último de moralidad y también de religión es el sujeto, la conciencia subjetiva que no reconoce otras instancias». «Pero de este modo el sujeto se convierte en una realidad aislada y cambian día a día los parámetros» de la vida moral.

Hoy se confunde el bien y el mal «con sentirse bien o sentirse mal» «Al final, sólo decide el sujeto, con su sentimiento, sus experiencias, con los eventuales criterios que han encontrado».

El Papa invitó a presentar los caminos que incluso la «conciencia laica puede ver fácilmente y a tratar de guiar hacia las voces más profundas, a la voz de la conciencia, que se comunica en la gran tradición de la oración y de la vida moral de la Iglesia.

«En la tradición cristiana, «conciencia» quiere decir «con-ciencia»: es decir, nuestro ser está abierto, puede escuchar la voz del mismo ser, la voz de Dios».  «Por tanto, la voz de los grandes valores está inscrita en nuestro ser y la grandeza del hombre consiste propio en el hecho de no estar encerrado en sí mismo, en no quedar reducido a lo material, cuantificable, sino en estar abierto interiormente a lo esencial».

«En la profundidad de nuestro ser podemos escuchar no sólo las necesidades del momento, no sólo lo material, sino también escuchar la voz del mismo Creador y de este modo se puede conocer qué es el bien y qué es el mal». «Pero, obviamente esta capacidad de escucha debe educarse y desarrollarse». «Y precisamente éste es el anuncio al que estamos comprometidos en la Iglesia: desarrollar esta capacidad elevadísima donada por Dios al hombre de escuchar al voz de la verdad, la voz de los valores»
Aunque parezca increíble, en el fondo del sí mismo existe la bondad, no la maldad.
Si observamos lo que ocurre en el mundo a nuestro alrededor podemos ver todos los días hechos de violencia, agresividad, muerte y destrucción. Es difícil creer que no exista la maldad en forma absoluta.
Por el contrario, la maldad parece reinar en todos los órdenes de la existencia.
¿Qué es el bien?, porque lo que es bueno para uno puede ser malo para otro. ¿Es acaso el bien algo relativo a las circunstancias o el bien es absoluto?
Platón dice que el Bien es la idea suprema y que el mal es la ignorancia.
San Agustín pasó gran parte de su vida cuestionándose sobre la existencia del mal, hasta que leyó a Platón y a San Pablo y se pudo convencer que el mal no existe, que no es en sí, no tiene Ser, que el mal es ausencia de bien.
Aristóteles considera una acción buena aquella que conduce al logro del bien del hombre o a su fin, por lo tanto, toda acción que se oponga a ello será mala.


Para Aristóteles, la bondad es un atributo trascendental del Ser.
Sócrates identificaba a la bondad con la virtud moral y a ésta con el saber. La virtud es inherente al hombre que es virtuoso por naturaleza y los valores éticos son constantes, por lo tanto el mal es el resultado de la falta de conocimiento.
Con respecto a la existencia del mal, Santo Tomás de Aquino nos dice que al crear este Universo, Dios no deseó los males que contiene, porque no puede crear lo que se opone a su bondad infinita.
Nos sigue diciendo que el mal no fue creado, el mal es una privación de lo que en si mismo como Ser, es bueno; y el mal, como tal, no es querido tampoco por el hombre, porque el objeto de la voluntad humana es necesariamente el bien. El pecador no quiere el mal, lo que quiere es el placer sensible de un acto, que se supone malo, pero su fin no es hacer el mal. No hay voluntad alguna que quiera el mal como tal.
Agrega que Dios creó un Universo cuyo orden exigía la capacidad de defecto y corrupción por parte de algunos seres.
Nos propone que la justicia exige que el mal moral sea castigado y postula que el castigo existe no por si mismo sino para que el orden de la justicia sea preservado.
La libertad es un bien para Santo Tomás porque hace que el hombre se parezca más a Dios. Él no quiso el pecado, pero lo permitió en razón de un bien mayor, que el hombre sea libre y pudiera amarlo y servirlo por propia elección. No quiso el mal físico por si mismo sino en provecho de la perfección del Universo.
Krishnamurti nos dice que el Bien es el orden total y el Mal es el desorden. El orden, en relación a la conducta en el aquí y ahora, es virtud; y el desorden es no virtud, destructivo, dañino, impuro.
Krishnamurti nos dice que uno puede sentir en el fondo de si mismo que la bondad absoluta existe, o sea el orden verdadero, libre de prejuicios. No se trata de aceptar un patrón o modelo externo sobre lo que es ordenado y bueno, porque todo patrón externo produce conflicto con el sí mismo y el conflicto es origen del desorden.
Sostiene que somos el mundo y el mundo es lo que somos, que la conciencia del mundo es nuestra conciencia y si comprendemos esto habrá compasión verdadera por todo y por todos, y que esta compasión es la libertad.
Está convencido que la sociedad es el desorden organizado; y que la negación de la continuidad de la violencia y del rencor, es el Bien. La sociedad soy yo y si yo no cambio la sociedad no puede cambiar.
Para él el Bien es absoluto y el mal no existe. En el momento que afirmamos la existencia del mal absoluto esa misma afirmación es la negación del Bien. La bondad implica renuncia total del yo; y salirse del egocentrismo es alcanzar el orden completo, la libertad, y la bondad.
Orden para Krishnamurti, significa conducta en libertad y la libertad es amor y no placer.
DUALISMO

A diferencia del monoteísmo y del politeísmo, que se definen por sus posturas antitéticas acerca de la existencia de un único dios (con exclusión de cualquier otro dios) o de un panteón jerárquicamente ordenado de varios dioses, el término «dualismo» se utiliza para designar habitualmente una serie de doctrinas diteísticas caracterizadas por la existencia, sobre todo en el plano cosmológico de la creación del mundo, de dos principios en conflicto.
En este sentido, el dualismo se sitúa, desde un punto de vista tipológico, a medio camino entre las creencias politeístas y las creencias monoteístas. En realidad, como veremos, aunque no todos los historiadores de las religiones coinciden a la hora de hablar de «religiones dualistas» y prefieren considerar el dualismo como una forma de religión que surge y se consolida en las tradiciones religiosas más diversas, las religiones dualistas que examinaremos, y especialmente el gnosticismo y el maniqueísmo, se caracterizan por haber surgido en un terreno religioso típicamente monoteísta: el del monoteísmo de la tradición judeo-cristiana.
De modo que prescindiremos aquí del problema más general del dualismo etnológico y de sus variaciones y ramificaciones para centrarnos en las religiones históricas, surgidas entre los siglos II y III de nuestra era, que acabaron imponiéndose como ejemplos propios de religiones dualistas.

Para alcanzar el objetivo que pretendemos, bastará con limitarnos a observar que el problema del dualismo en el ámbito religioso está estrechamente vinculado al problema del origen del Mal y que, por tanto, es consecuencia del cambio fundamental ocurrido en diferentes tradiciones
religiosas en las que, mientras se va afirmando un creciente pesimismo cósmico y antropológico que ve en el Mal un componente esencial del orden constituido, al mismo tiempo, sobre el fondo de un cambio radical de la
concepción de lo divino, se tiende a exonerar a Dios de cualquier responsabilidad relativa al origen de este Mal, entendido como una realidad sui géneris, y dotado por ello de una consistencia ontológica propia.
Desde esta perspectiva, se consideran «religiones dualistas» aquellas religiones que, aun pretendiendo a su modo preservar la trascendencia absoluta y la unicidad del principio divino, en su intento de conciliar la existencia de un Dios absolutamente bueno con la existencia de un Mal radical del que Él no es de ningún modo responsable, han recurrido a un planteamiento teológico típicamente dualista, que presupone la existencia de dos principios divinos, uno de los cuales es la causa y el origen del Mal.
Tal como hemos visto, el zoroastrismo es una religión dualista, puesto que el dualismo constituye un elemento distintivo del mensaje originario del propio Zoroastro. Otras religiones típicamente dualistas, además de las que examinaremos, son el mandeísmo y los distintos dualismos que han surgido a lo largo de la historia del cristianismo medieval, desde el bogomilismo hasta el catarismo.
Tal como se desprende de la historia de estas religiones, existen básicamente dos formas distintas de relacionar el principio del mal con el principio del bien. Por una parte, como en el caso del maniqueísmo o de ciertas formas de catarismo, nos encontramos con una forma radical de dualismo, según la cual los dos principios tienen la misma consistencia ontológica y el principio del mal coexiste ab aeterno con el del bien; en general, en estos sistemas a un período inicial de separación le sigue un período —que es la base del origen mismo del cosmos y del hombre— en el que, a consecuencia de un «incidente» inicial, generalmente provocado por las fuerzas del mal, se produce una mezcla de los dos reinos, que es el origen de la historia misma del cosmos y del hombre. El objetivo de la escatología es explicar cómo se conseguirá la derrota definitiva de las fuerzas del mal, que quedarán separadas para siempre de las fuerzas del bien.
Por otro lado, como ocurre en ciertas formas de gnosticismo, nos encontramos con una forma de dualismo moderada: en este segundo caso el origen del mal, para no amenazar la unicidad divina, se sitúa en el seno de la propia divinidad. En cualquier caso, hay que señalar que las dos formas, expresiones propias del pesimismo religioso, tienen en común un impulso optimista básico, que consiste en la convicción del triunfo definitivo de las fuerzas del bien
MONOTEISMO
El monoteísmo es la creencia en la existencia de un solo dios. El término proviene de dos palabras griegas: mono que significa "solo" y theus que significa "dios".
En el monoteísmo, "dios" significa algo supremo, relacionado con ideas y conceptos filosóficos, distinto un ser personal con atributos antropomórficos, nombres, e incluso etnia. El monoteísmo contrasta con el politeísmo que es la creencia en la existencia de varios dioses. Las religiones monoteístas suelen oponerse abiertamente al politeísmo.


 
CLEI 4 RELIGION

¿Qué es la espiritualidad?
Cuando se trata de Dios y el hombre, sólo existe un lenguaje, y ese lenguaje es la espiritualidad.
La espiritualidad es la universalidad de la Verdad, la Luz y el Deleite. La espiritualidad es la necesidad consciente de Dios. La espiritualidad es la oportunidad constante de realizar y probar que todos nosotros podemos ser tan grandes como Dios.
Dios es Deleite. El Deleite es el hálito del alma. Dios no quiere ver el rostro de la tristeza. Dios nos dará la infinitud en el momento en que estemos dispuestos a ofrecerle tan sólo un destello del deleite de nuestra alma.
El mundo está afligido. Nosotros somos responsables de ello. Nuestros sentimientos de auto-interés y auto-importancia son totalmente responsables de ello. La conciencia individual debe expandirse. El hombre necesita inspiración. El hombre necesita acción. La espiritualidad necesita al hombre. La espiritualidad necesita cumplimiento absoluto. La espiritualidad posee el ojo interno que enlaza todas las condiciones de la vida con certeza interna.
El hombre puede hacer y deshacer sus condiciones externas mediante sus pensamientos espirituales. Para el que lleva a Dios en sus pensamientos y acciones, sólo para él, Dios es una Realidad viviente.
La espiritualidad posee una llave secreta que abre la Puerta de lo Divino. Esta llave es la meditación. La meditación simplifica nuestra vida externa y energiza nuestra  vida  interna. La meditación nos da una vida natural y espontánea. Esta vida llega a ser tan natural y espontánea que no podemos respirar sin tener conciencia de nuestra divinidad.
La meditación es un regalo divino. Es la aproximación directa, pues conduce al aspirante hacia Aquel de quien ha descendido. La meditación nos dice que nuestra vida humana es algo secreto y sagrado y confirma nuestra herencia divina. La meditación nos da un nuevo ojo para ver a Dios, un nuevo oído para oír la Voz de Dios y un nuevo corazón para sentir la presencia de Dios.
La vida espiritual no es un lecho de rosas, ni tampoco un lecho de espinas. Es un lecho de realidad e inevitabilidad. En mi vida espiritual veo el papel del diablo y el papel del Señor. Si el diablo posee la tentación, mi Señor posee la Guía. Si el diablo tiene oposición, mi Señor tiene Ayuda. Si el diablo tiene castigo, mi Señor tiene Compasión. Si el diablo me lleva al infierno, mi Señor me lleva al Cielo. Si el diablo tiene la muerte para mí, mi Señor tiene la Inmortalidad para mí.
Con la plenitud de nuestro corazón y con las lágrimas inundando nuestros ojos, debemos rezar a Dios. Debemos elevar nuestro objetivo tan alto como la realización de Dios, puesto que ese es el único propósito de nuestra existencia terrenal. Sri Ramakrishna dice: «Para ningún propósito ha nacido, quien teniendo el raro privilegio de haber nacido hombre, es incapaz de realizar a Dios en esta vida».
La ciencia ha logrado maravillas. No obstante, el alcance de su visión es limitado. Hay mundos más allá de los sentidos; hay misterios ocultos. La ciencia no tiene acceso a estos mundos; la ciencia nunca puede resolver estos misterios. Pero una figura espiritual puede fácilmente, con su visión interna, penetrar en estos mundos y sondear estos misterios. Y aún así, una figura espiritual es un auténtico idealista que no construye castillos en el aire sino que, mas bien, tiene sus pies firmemente plantados en la tierra.
La espiritualidad no es mera tolerancia. Ni siquiera es aceptación. Es el sentimiento de unicidad universal. En nuestra vida espiritual consideramos lo Divino, no sólo en términos de nuestro propio Dios sino en términos del Dios de todos. Nuestra vida espiritual establece firme y seguramente las bases de la unidad en la diversidad.
La espiritualidad no es mera hospitalidad con la fe en Dios de los demás. Es el reconocimiento y la aceptación absoluta de su fe en Dios como la propia de uno. Difícil, pero no imposible, puesto que esta ha sido la experiencia y la práctica de todos los Maestros espirituales de todos los tiempos.
La «Verdad» ha sido el problema de los problemas en todas las épocas. La verdad vive en la experiencia. La verdad en su aspecto externo es sinceridad, veracidad e integridad. La verdad en su aspecto interno y espiritual es la visión de Dios, la realización de Dios y la manifestación de Dios. Eso que respira eternamente es la Verdad. Incitador del alma es el grito de nuestros videntes Upanishádicos: Satyam eva jayate nanritam: "Sólo la Verdad triunfa, y no la falsedad". Bienaventurada es la India por tener este como su lema, su aliento de vida, su extenso mensaje de divinidad universal.
La espiritualidad no va a ser hallada en los libros. Aunque exprimamos un libro no vamos a obtener espiritualidad alguna. Si queremos ser espirituales, tenemos que crecer desde dentro. Los pensamientos y las ideas preceden a los libros. La mente levanta a los pensamientos y a las ideas de su sueño. La espiritualidad despierta a la mente. Una persona espiritual es la que escucha los dictados de su alma, y a la que el temor no puede torturar. Las opiniones del mundo son demasiado débiles para atormentar su mente y su corazón. Ella conoce, siente y personifica esta verdad.
Por último, tengo un secreto abierto para los que quieran emprender la vida espiritual. El secreto abierto es este: pueden cambiar su vida. No necesitan esperar años, ni siquiera meses para este cambio. Este se inicia en el momento en que uno bucea en el mar de la espiritualidad. ¡Intenten vivir la vida de la disciplina espiritual por un día, ¡un solo día! Están llamados al triunfo.

FE

La fe es, generalmente, la confianza o creencia en algo o alguien.[1] Puede definirse como la aceptación de un enunciado declarado por alguien con determinada autoridad, conocimiento o experiencia.
Las causas por las cuales las personas se convencen de la veracidad de una fe, dependerán de los enunciados filosóficos en los que las personas confían. La palabra «fe» puede también referirse directamente a una religión o a la religión en general, sin embargo, tener fe no implica tener una religión. Al igual que la "confianza", la fe implica un concepto de eventos o resultados futuros, y puede o no carecer de un mínimo de pruebas
La fuerza racional
Si la fe nace de un postulado, se la combina con evidencias del pasado y un soporte razonable por el cual se establece un resultado esperado, se despertará en la persona un toque de anhelo que la inducirá a actuar para conseguir lo esperado. Así pues, dará como resultado una fuerza interior cauta, que procurará asegurarse de que las condiciones son las ideales, y sobre todo y lo más importante, posee dominio de la razón sobre sus actos. A este respecto no es una fuerza interior bruta que nace y no se sabe como.
  • La voluntad es la expresión de obras por la explicación satisfactoria a nuestro convencimiento. En ello va nuestra confianza en las premisas, postulados y/o suposiciones que nos permitirán falsar el conocimiento. Si bien, nuestra voluntad será nula ante un planteamiento no satisfactorio desde el punto de vista racional...
  • La esperanza es el anhelo que se tiene por ver resuelto y finalizado un trabajo. Este trabajo está sujeto a un método, que a su vez se sujeta a una teoría.
  • La creencia es la parte de buena voluntad que ponemos a la hora de trabajar. Si esta condición no se diese, la persona negaría su cooperación
La fuerza moral
Es lo que una persona sostiene en el medio social de la vida cotidiana.
Si la fe no nace como fuerza interior, sino que sencillamente uno acepta directamente la autoridad de una persona por algún tipo de temor mórbido a ser castigado o por ganar la recompensa prometida. En este caso la fuerza nace de la propia voluntad de la persona. Este tipo de sumisión, tiene a largo plazo, y de violarse la promesa inicial (bien las pautas por las cuales se castiga o las pautas por las cuales se premia), al agotamiento y pérdida de la fe y/o la pérdida absoluta de la sumisión. Caso de que la persona persista en sostener esa fe aún más allá de la pulsión que le permita someterse, se corre el riesgo de enfermar. Si estas bases no se violan, la persona continuará sana y satisfecha de observar que su esfuerzo sirve de algo (bien para no ser castigado y/o bien para ser premiado, las mismas bases que se usan en el adiestramiento de cualquier otro animal). De esta sumisión nace la fe como doctrina religiosa.
  • Voluntad moral es la expresión de nuestros actos por la confianza en que lo aplicado será de beneficio para otros. Esta actitud parte de una persona sana, satisfecha consigo misma y relativamente feliz.
  • Esperanza moral es la expresión de nuestros actos por la confianza de que obtendremos un entorno moralmente acorde a lo que establecemos como bueno, ajustando nuestro comportamiento, dado que es lo moralmente correcto.
  • Creencia moral es la firme convicción, más allá de cualquier argumento que pretenda persuadirnos de satisfacernos de otra manera, expresando nuestros actos por la confianza de que estaremos agradando a alguien poderoso y que este hará lo que promete porque tiene el poder para hacerlo.

La fuerza emocional

Si la fe nace de un deseo, en el cual se ha encontrado una creencia que lo apoya y añadiéndole la fuerza que aporta la aprobación grupal de un colectivo a la autoestima y dignidad de la persona, así como de la confianza absoluta que el propio individuo le confiere a sus propios deseos, dará como resultado una fuerza interior bruta sin directriz racional.

La Fe según la Biblia

La Fe es un concepto judío que se deriva de la palabra hebrea emuná que significa tres cosas: firmeza, seguridad y fidelidad. Para el pensamiento judío, una fe que no incluya seguridad o fidelidad, es lo mismo que separar el espíritu del cuerpo, es decir: es una fe muerta (Stg 2:26).

Ésta es la definición de la fe dada en la carta a los hebreos:

"la Fe es la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve" (Heb 11:1).

La palabra griega: 'élenjos' se suele traducir tradicionalmente por: 'convicción', pero como hemos visto, la fe no es sólo convicción; sino obrar consecuentemente con lo que uno cree. Élenjos también significa: "evidencia" o "prueba de algo". Así pone Yakov (Jacobo, o Santiago) el ejemplo de Abraham: que creyó a Dios y le fue contado por justicia, pero únicamente validó esa convicción cuando llevó a su hijo al altar, como Dios le había mandado (Heb 11:17; Stg 2:21-22).

SINCRETISMO
Un sincretismo es un intento de conciliar doctrinas distintas. Comúnmente se entiende que estas uniones no guardan una coherencia sustancial. También se utiliza en alusión a la cultura o la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes

La palabra sincretismo viene del griego συγκρητισμος (sincretismós) (DRAE) compuesto por el prefijo συν- (sin-) que vemos presente en sinestesia, simbiosis o idiosincrasia, unido a un vocablo que puede derivar del gentilicio "cretense", para lo que nos apoyamos en la referencia histórica que comenta Plutarco en el capítulo del "Amor Fraternal" en sus "Moralidades", que nos dice que los cretenses dejaban a un lado sus diferencias internas en periodos de guerra; del término κερας -ατος, que significa cuerno y en términos bélicos hace referencia a las alas o flancos del ejército, en cada una de las cuales estaba agrupado un pueblo o región, que se unía con sus aliados frente a los invasores; o más probablemente del verbo κεραννυμι, que significaba mezclar (especialmente vino con agua) o fundir y del que deriva cerámica

SINCRETISMO RELIGIOSO

El sincretismo religioso es un proceso, generalmente espontáneo, consecuencia de los intercambios culturales acaecidos entre los diversos pueblos. En algunos casos, se debe a una intervención oficial, como sucedió con el dios Serapis. Es un proceso en el que se intenta superar una situación de crisis cultural producida por la colisión de dos o más tradiciones religiosas diferentes.
Es un intento por conseguir que dos o más tradiciones culturales diferentes sean capaces de crear un ámbito de cohabitación en armonía. Su característica principal es que se realiza a través de la mezcla de los productos culturales de las tradiciones coincidentes.
El proceso de sincretización religiosa debe desarrollarse a la manera de una simbiosis en la que los dos cultos se mantengan. Pero esta simbiosis no se debe entender como la consecución de la cohabitación de las tradiciones implicadas, la simbiosis puede dar lugar al nacimientos de una nueva identidad cultural única incluso manteniendo dos cultos distintos. Para entender su profundidad debemos distinguir previamente entre la experiencia religiosa y la experiencia cultural. La ornamentación de la tradición, debe reconocerse como ornamentación. Debe entenderse que la esencia no se encuentra en la forma de un rito, sino en su significación sin confundir la significación con el significado del culto.
Un ejemplo para dilucidar la cuestión: la «baiana», considerada como un traje regional brasileño, es una prenda de origen africano que ha entrado a formar parte de la cultura brasileña, una prenda compartida más allá del significado que pueda tener en las distintas comunidades. El sincretismo es, por tanto, un proceso ajeno a la propuesta abstrayente de la comunión de cultos a través del reconocimiento de una divinidad común, la vía de comunión son los productos culturales de la religión.
De esta manera, el sincretismo no es un proceso automático fruto del diálogo o de una puesta en común. La realización del sincretismo religioso no surge del acuerdo sino de la cohabitación. El momento en el que dos culturas diferentes se encuentran cara a cara puede provocar un grave conflicto. El sincretismo supone aceptar la situación de crisis y afrontarla en dos etapas: la acomodación y la asimilación.
Durante la acomodación no se produce ningún cambio en ninguna de las culturas. Se produce un ajuste exterior, que se puede producir de forma rápida, pero no supone un paso sólido. La acomodación de las culturas se puede entender como una toma de consciencia por parte de los individuos de cada cultura de la existencia de una cohabitación dentro de un mismo espacio vital de dos tradiciones diferentes. Se pueden producir cambios en la fachada de cada tradición en una búsqueda de hacer más fácil la relación, pero todos los individuos guardan los valores de su cultura original.
La segunda fase, la asimilación, afecta a las culturas en conflicto que se fusionan a través de una interpenetración. Los individuos pertenecientes a las diferentes tradiciones no se cierran sobre sus valores originarios, sino que se abren, aceptando y adquiriendo nuevas costumbres. Es un proceso muy lento e inconsciente. La asimilación se produce con la aparición de una historia común para las dos tradiciones. Los individuos viven el mismo día a día desde dos tradiciones diferentes, pero forman un nuevo grupo que se forma con la integración de los diferentes individuos a un nuevo ámbito social.
El objetivo último del sincretismo es alcanzar la asimilación religiosa, pero para ello siempre es necesario la acomodación. La acomodación permite al individuo vivir dentro de un nuevo mundo plural como en un ámbito propio. Se podría decir que la asimilación necesita de una convivencia natural con las nuevas culturas.

El sincretismo es la unión de dos o más rasgos culturales de origen diferente. En América y en África, donde han existido procesos de dominio occidental sobre las religiones locales, hay ejemplos de sincretismo religioso, como el vudú haitiano, la macumba y el candomblé brasileños, y el kimbangüismo africano. La iglesia de Santo Tomás de Chichicastenango (Guatemala) es una de las pocas iglesias católicas del mundo en cuyo interior y exterior están permitidos los ritos de otra religión: la maya. A mediados de 1800, el padre Ximénez encontró aquí el manuscrito del Popol Vuh (la biblia maya) y lo leyó dentro de la iglesia. Desde entonces, los indígenas practican el sincretismo entre el culto católico y el maya, realizado por varios oficiantes, que utilizan velas de colores, incienso, humo, aguardiente y pétalos de flores.



CLEI 5   RELIGION
Deísmo
    El deísmo es una postura filosófica que acepta la existencia y la naturaleza de Dios a través de la razón y la experiencia personal, en lugar de hacerlo a través de los elementos comunes de las religiones teístas como la revelación directa, la fe o la tradición. La mención de Dios en este artículo se refiere más a un Creador u Organizador (demiurgo) que al Dios Abrahámico. En palabras más sencillas: un deísta es aquel que se inclina a creer en la existencia de Dios, pero no practica ninguna religión. Así, uno de los principales postulados de esta doctrina está basado en la creencia de que Dios existe y creó el universo físico, pero no interfiere con él (postulado que incluye a la evolución teísta). Este postulado se relaciona y origina con una filosofía y movimiento religioso que deriva la existencia y naturaleza de Dios por la razón. Por ello no toma posición sobre lo que hace Dios fuera del universo, en contraste con el fideísmo que se encuentra en muchas enseñanzas del cristianismo,[1] islamismo y judaísmo, que sostiene que la religión depende tanto de la revelación de las sagradas escrituras o del testimonio de otra gente.
Los deístas típicamente también tienden a rechazar los eventos sobrenaturales (milagros, profecías, etc.) y a afirmar que Dios no interfiere en la vida de los humanos y las leyes del universo. Por ello, a menudo utilizan la analogía de Dios como un relojero. Lo que para las religiones organizadas son revelaciones divinas y libros sagrados, la mayoría de deístas entiende como interpretaciones inventadas por otros seres humanos, más que como fuentes autorizadas. Los deístas creen que el mayor don divino a la humanidad no es la religión, sino la habilidad de razonar.
El deísmo cobró notoriedad en los siglos XVII y XVIII durante la Ilustración, especialmente en el Reino Unido, Francia y los Estados Unidos, principalmente entre aquellas personas educadas como cristianas que vieron que no podían creer ni en la Trinidad divina, la divinidad de Jesús, los milagros ni en la infalibilidad de la Biblia; pero que sí creían en un solo dios. Inicialmente, no formaron ninguna congregación, pero con el tiempo el deísmo también ha llevado al desarrollo de otros grupos religiosos, tales como el Unitarismo que se convirtió más tarde en el Unitarismo universalista. Continúa hasta la actualidad en la forma de deísmo clásico y deísmo moderno.


Ateísmo
        'A' escarlata, símbolo del movimiento ateo OUT Campaign de Richard Dawkins.
El ateísmo es, en un sentido amplio, la no creencia en deidades u otros seres sobrenaturales. En un sentido más estricto, el ateísmo es la posición que sostiene la inexistencia de deidades. Algunos la definen como una doctrina o posición que rechaza el teísmo, que en su forma más general es la creencia en la existencia de, al menos, una deidad.
En un sentido amplio podría incluirse dentro de la definición de ateísmo, tanto las personas ateas, quienes explicitan la no existencia de dioses, como aquellas que, sin creer en su existencia, no tienen evidencia ni convicción para su refutación. En un sentido estricto se excluyen a estos últimos, denominados agnósticos, de la definición de ateos. Los agnósticos rechazan reconocerse como ateos o ateístas ya que consideran inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia o simplemente irrelevante.[1]
El término ateísmo incluye a aquellas personas que declaran no creer en ningún dios ni fuerza ni espíritu divino. Según el historiador Francisco Díez de Velasco, ser ateo o negar la existencia de un dios o dioses no implica necesariamente no pertenecer a ninguna religión; existen religiones, como el budismo que niegan la existencia de dios[2] o no mencionan la existencia de dios alguno y que, por consiguiente, son ateas o más correctamente no teístas.

Etimológicamente el término proviene del adjetivo griego αθεος (atheós) , que significa ‘sin dios’ (en cualquiera de los dos sentidos, de no creer en uno o más dioses o de no venerarlos); siendo a la partícula negativa ‘no’ o ‘sin’; y theós: ‘dios’ (literalmente Zeus). Esta letra theta (θ Θ) griega se pronunciaba como la zeta de los españoles; justamente, en el alfabeto fonético la zeta española se representa con esa letra θ. En cambio, la dseda griega (ζ Ζ) se pronuncia como una mezcla de D con Z



Escepticismo
En general el escepticismo es la denominación que recibe la actitud de cuestionar o poner en duda algunas afirmaciones que, bajo algunos contextos, se dan por sentadas.
"El escepticismo es la facultad de oponer, de todas las maneras posibles los fenómenos posibles y los noúmenos; y de ahí llegamos, por el equilibrio de las cosas y de las razones opuestas (isostenia), primero a la suspensión del juicio (epojé) y después a la indiferencias (ataraxia)."
El escepticismo toma una actitud contraria al dogmatismo. Esta corriente tiene una posición que el sujeto no puede aprehender al objeto.
"El sujeto cognoscente depende de una serie de factores que le impiden llegar al objeto."
Para comprender el escepticismo es necesario saber que: "El escepticismo como doctrina filosófica tiene dos aspectos: Uno teórico y otro práctico.
Desde el punto de vista teórico, el escepticismo es una doctrina del conocimiento según la cual no hay ningún saber firme, ni puede encontrarse nunca ninguna opinión absolutamente segura. Desde el punto de vista práctico, el escepticismo es una actitud que encuentra en la negativa a adherirse a ninguna opinión determinada en la suspensión del juicio (epojé), la salvación del individuo, la paz interior."
El escepticismo no pone en duda el fenómeno, sino lo que se dice de él, y esto es diferente del fenómeno mismo.
Origen del escepticismo
El escepticismo empezó propiamente en el siglo III a.C. con Pirrón de Elis y los pirronáicos que fueron llamados escépticos. Pirrón fue influido durante su expedición militar por la silenciosa sabiduría de los orientales.
Sentido y fases del escepticismo griego
El escepticismo griego tiene cuatro etapas bien definidas, aunque propiamente no guardan relación entre sí:
  1. El escepticismo, en cuanto actitud negativa ante la validez del conocimiento científico aparece con Pirrón. Su actitud y sentido es moral, al estilo de las escuelas socráticas menores en cuyo marco se encuadra el pensamiento.
  2. La segunda fase del escepticismo se desarrolla en la Academia Platónica en lucha contra el dogmatismo de los estoicos.
  3. El escepticismo reaparece en forma más aguda a finales del siglo I a.C, con Enesidemo y Agripa.
  4. La última fase del escepticismo es representada por Sexto Empírico, médico que perteneció a la escuela empírica del siglo II d.C., quien se proponía destruir toda clase de dogmatismo especulativo, adoptando una actitud práctica empirista ante la realidad.

Escepticismo religioso
El escepticismo religioso es un tipo de escepticismo relativo a la religión que no debe confundirse con ateísmo.
Los escépticos cuestionan la autoridad religiosa y desconfían o dudan de la verdad o eficacia de alguna o varias prácticas religiosas. Muchos son teístas, creen en dios, pero rechazan la religión organizada.
Laicismo
Laicismo es la corriente de pensamiento, ideología, movimiento político, legislación o política de gobierno que defiende, favorece o impone la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, es decir, de forma independiente, o en su caso ajena a las confesiones religiosas. Su ejemplo más representativo es el "Estado laico" o "no confesional". El término "laico" (del griego λαϊκός, laikós - "alguien del pueblo", de la raíz λαός, laós - "pueblo") aparece primeramente en un contexto cristiano.
El concepto de "Estado laico", opuesto al de "Estado confesional", surgió históricamente de la Separación Iglesia-Estado que tuvo lugar en Francia a finales del siglo XIX, aunque la separación entre las instituciones del estado y las iglesias u organizaciones religiosas se ha producido, en mayor o menor medida, en otros momentos y lugares, normalmente vinculada a la Ilustración y a la Revolución liberal.
Los laicistas consideran que su postura garantiza la libertad de conciencia además de la no imposición de las normas y valores morales particulares de ninguna religión o de la irreligión. El laicismo es distinto del anticlericalismo en cuanto no condena la existencia de dichos valores religiosos.




¿Ciencia vs. Religión?

Es frecuente pensar que la ciencia es, de alguna manera, “enemiga” de la religión.

Un ejemplo son los debates sobre la evolución que se han dado en Kansas y otros estados de la Unión Americana. Quienes exigen que junto con la teoría darwiniana se enseñen concepciones religiosas, como el creacionismo o el llamado “diseño inteligente”, esgrimen el argumento de que no se debería excluir a la religión del salón de clases.

Quizá tengan razón. Sin embargo, tampoco hay motivo para permitir que la religión entre en la clase de ciencias, ni forme parte de un sistema de enseñanza si las leyes lo definen como laico (según el diccionario, “independiente de cualquier organización o confesión religiosa”).

Esto no quiere decir que la ciencia se oponga a la enseñanza religiosa. Simplemente, intenta evitar que el pensamiento religioso se confunda con el científico. Se vuelve interesante, entonces, examinar las causas por las que vale la pena mantener clara esta distinción:

Mientras que la religión se basa en conocimiento revelado, recibido directamente de la divinidad, por medios que no pueden expresarse a través de la razón (el creyente sabe que sabe, aunque no sepa cómo lo sabe), la ciencia produce conocimiento sobre la naturaleza, y para ello se basa en la observación, la experimentación, la discusión y el razonamiento lógico (el científico cree saber, aunque sí sabe por qué cree lo que cree).

Aunque las religiones pueden cambiar, su naturaleza revelada les impide evolucionar, en el sentido en que sí lo hace la ciencia: encontrando explicaciones nuevas y mejores que continuamente sustituyen a las antiguas. Los dogmas religiosos, en cambio, son verdades eternas que no pueden ser refutadas.

Mientras que la religión se basa en la fe (creer en algo sin necesidad de pruebas), en ciencia el escepticismo es un valor central: para aceptar algo, se requieren necesariamente pruebas convincentes. Por ello una educación científica, que fomenta el escepticismo, puede chocar con la formación religiosa, que valora y promueve la fe.

Finalmente, mientras que la ciencia se limita a estudiar el mundo natural, la religión abarca no sólo el mundo físico, sino también el de lo espiritual. Para fines científicos, no hay razón para suponer que exista nada más allá del mundo físico; la ciencia es, por necesidad, naturalista, y de entrada desecha cualquier suposición que involucre fenómenos sobre-naturales.

En realidad, ciencia y religión no son enemigas, aunque sí son distintas y quizá, en gran medida, incompatibles. Lo cual no quiere decir que una busque eliminar a la otra. Después de todo, tampoco el arte ni el amor son, afortunadamente, explicables desde un punto de vista racional y científico.



LA FE VERSUS LA RAZÓN
El escritor Albert Camus dijo: <<en las profundidades del invierno aprendí que dentro de mí hay un invencible verano. Él águila nos enseña una gran lección para nuestra vida de fe. Contrario a muchas aves él águila no emigra. Él águila permanece siempre en su lugar, él águila es un ave muy estable, muy arraigada al hogar que ha edificado, y ni el fuerte frío ni el calor la hace dejar su nido.
Esta determinación del águila de permanecer en su nido durante el invierno, manifiesta otra cualidad indispensable para vivir en las alturas. Él águila muestra una firme decisión de atravesar la temporada de frío y no escoger lo fácil o el escape. A esta actitud podemos llamarla fe.
La fe es una habilidad sobrenatural que hace posible que creamos lo imposible y nos mantengamos firmes hasta el final.
La razón, es una fuerte voluntad y resolución humana por lograr las metas.
La razón funciona por lo que tú ves. En la forma que nace Ismael es evidente que fue el hijo de la razón, es evidente Abraham en esta etapa de su vida todavía podía engendrar y Agar no era estéril. El único problema que había era que este no era el plan de DIOS, este era el plan de Sara.
La fe funciona por promesa. La promesa se cumple cuando ya no existen posibilidades humanas para lograr algo. DIOS esperó a que Abraham tuviera 99 años y Sara además de ser estéril perdiera la costumbre de las mujeres para cumplir lo que le había prometido.
Este parece ser el principio de operación de la fe. Cuando las posibilidades son nulas DIOS interviene sobrenaturalmente para cumplir lo que ha prometido.
La razón se caracteriza por lograr algo. La razón siempre está buscando algo para sentirse realizada: un proyecto, un evento, una actividad. La razón siempre juzgará la vida por lo que está pasando. La razón no soporta los tiempos de quietud, siempre necesita ver
que algo está sucediendo para sentirse bien.
La fe se caracteriza por el descanso. La fe no necesita ver para creer que DIOS está haciendo su obra. Muchas veces cuando más quietud hay, posiblemente sea cuando DIOS más esta actuando en nuestras vidas. La verdadera fe produce descanso, porque es la certeza de que lo que DIOS prometió también lo cumplirá.
La razón es limitadora. Pero la fe es libertadora. La razón es esclava de los cinco sentidos naturales. Una persona gobernada sólo por lo natural será víctima de las limitaciones que esta vida produce. CRISTO luchó fuertemente por sacar a sus discípulos de la razón y confrontarlos con la fe. Los planes que DIOS tiene para tu vida requieren más fe y menos razonamiento. Cuando tú sumas y comparas lo que tienes con lo que
DIOS te ha dicho, te vas ha dar cuenta que nunca tienes lo suficiente. Es en esos momentos que la fe se eleva a otra dimensión. La fe sabe que su provisión no es natural, sino sobrenatural.